Fueron Ellos….

Fueron ellos.

Alberto fue un muchacho normal, hijo de María Licenciada en Economía y Patricio campesino que nació en el seno de una familia rural en un pueblecito de Cuba, una cuba de transformaciones políticas, económicas y sociales de por haya por los años 90, cuando la URSS acababa de derrumbarse y la nación enfrentaba una seria crisis económica que el pueblo llamo periodo especial. Alberto comenzaba su infancia en aquel barrio sacudido por el tiempo, la pobreza. Una infancia un poco que normal a la de otros niños. Alberto vivía su octavo año de vida. En casa jugaba con las niñas, vestía de mujer, se pintaba con los cosméticos de su madre a lo que su padre siempre fue un verdugo, chores cortos y pulóver anudados en su lado izquierdo acompañaban a menudo al pequeño hijo de una familia estereotipada en los conceptos de hombre y mujer que no reconocen otra forma de vida social que esa, la de un hombre y una mujer. Entre prejuicios y regaños pasó Alberto su infancia hasta que un día todo aquello que para es entonces fue un juego pasaba a ser parte de su personalidad, ya habían pasado dieciocho años de vida y Alberto se sentía con la libertad de escoger su propio destino y se identifico ante la sociedad y su familia como un gay. A lo que no estuvo ausente el rechazo familiar que hizo de la vida del joven una odisea de maltratos, ofensas, golpes, violencia física, rechazo y homofobia nada ajeno a una sociedad machista que define la homosexualidad como enfermedad mental y no acepta que es una forma de orientación sexual. Alberto con 18 años fue expulsado de su casa por su padre, guajiro del campo que no entendía que Alberto es un ser humano y que tiene el derecho de ser feliz, dejando atrás el concepto de padre y queriendo implantar el machismo y la discriminación. Fueron momentos muy duros. Noches sin dormir, hambre y necesidad de un hogar y del afecto de un ser humano. Fue allí en el parque que tantas noches fue su casa y el banco su cama donde Alberto oriento su vida a la Homosexualidad sin importar lo que tuviese que enfrentar y enfrentar la realidad. En la familia tal decisión fue un bochorno y el asedio y el maltrato siguió sobre su piel. Así pasaba el tiempo cobrando todo apresurado sobre la salud de Alberto y a los 25 años enfermos gravemente en un hospital, la más grande de las enfermedades, la soledad restaba minutos de vida, la falta de afecto y de calor humano. Pocos tiempo después murió. En sus pertenencias encontraron una carta dirigida a quienes lo conocieron y a los que lean este blog.
A todos aquellos que me conocieron.
La vida trazo mi destino y puso en sus manos la vida de un ser humano igual a los demás que escogió su propia felicidad y ustedes me condenaron a vivir en soledad el resto de mi vida. Todos aquellos que un día toque su puerta y nunca abrieron su corazón para mi solo fueron alas para volar y encontrar mi propio nido. El hambre se convirtió en combustible para luchar por mis sueños de ser quien fui y aunque el tiempo agotara mi vida sentí la felicidad tocar mi corazón alguna vez, ojala un día puedan sentirla también y veras cuanto cambia tu vida. Sufrí por que soy de carne y hueso, pero en cada herida encontré una respuesta, en cada lagrima vi el futuro, en cada ofensa aprendí algo nuevo, en cada parque que dormí una casa, en cada banco que me acosté un amigo, quizás ustedes no sepan lo que es eso. En cada perro que lamió mis pies el cariño que no me dieron y la compañía de familia, del amigo ausente, del que me abandono. Cuando la enfermedad invadió mi cuerpo y supe que iba a morir tuve miedo, pero no miedo a morir. Si no por aquellos que pueden estar viviendo lo que yo viví y tome mis últimas fuerzas de vida y mire al cielo y dije. Por que tanto odio, tanta homofobia, tanto maltrato si hay una sola puerta y un solo, lugar la eternidad.
Quería que el último día de mi vida fuera ese en el que haya cumplido todos mis sueños, en el que haya encontrado el amor, la felicidad, un verdadero amigo. Que me aceptaran como soy. En el que todos nos tomáramos de la mano, compartiéramos lo que tenemos y no lo que nos sobra. Ver sido un gran medico, ingeniero, un obrero, ver tenido una familia. Besar la mejilla de mi madre y estrechar la mano de mi padre. Pero no fue así, tampoco fue la muerte la que lo impidió. Fueron aquellos, mi madre y mi padre, que no tiene corazón, aquellos que no aman, que no sufren, que no lloran, los que no me aceptaron y me rechazaron, los que me ofenden dieron, me maltrataron, me humillaron, fueron los que lo impidieron. Pero tu puedes ser diferente, no tienes por que ser igual a ellos, esta historia pude ser tu hijo, un familiar, un amigo. Entonces di no a la homofobia. Tú puedes.