Murió

Murió y con él se fue todo, se fue la vida, los sueños, las ilusiones, la pasión, la felicidad. Murió y dejo atrás mucho sueños sin cumplir, dejo muchas lagrimas y apenas la sonrisa de recordar que un día existió, que fue parte de nuestras vidas, una lagrima, la huellas de que aun existe. Que aun vive dentro de nosotros. Solo basta pensar, aunque ya demasiado tarde para detener el tiempo y querer reparar las tantas heridas que dejo o el daño que le hicimos. Se fue así sin una despedida, sin un beso, sin una caricia y todo porque se fue despidiendo poco a poco y no nos dimos cuenta. La rutina hizo de él lo que quiso y termino venciéndolo porque se fue debilitando, murió por que la tristeza jamás alcanzo sacarle una sonrisa, murió por que la soledad no fue capaz de darle calor, murió por que creyó en juramentos, murió por qué no llego el perdón. Así murió sin más. Así murió el amor. Y la culpa recayó en el vacio del dolor, en la frialdad de la tristeza y el arrepentimiento de no haber hecho aquello que había que hacer para salvarlo, solo habia comprenderlo.