La vida me dio la oportunidad de ser, lo que más necesite. Un buen padre

Cuando de calor hace falta, un padre tiene esa dicha y un hijo esa necesidad. Quizás en mi persona no fue así, pues siempre tuve esa necesidad de calor de padre y la falta de alguien a mi lado, a pesar de que tuve una madre que fue un padre para mí y quizá por eso en algún momento renegué de él. Sin saber cuánto ni hasta cuando un padre hace falta. Veintisiete años viví  bajo el calor de una excelente madre, su compañía, su amor, su entera dedicación y tras fallecer la vida me dio la oportunidad de lo que tanto necesite.  Ser un buen padre. Llego mi primer hijo, una linda bebe que desde su gestación le dedique tiempo y cada segundo que le dedico me veo en su reflejo y me digo, si hubiera tenido un padre así, que me mimara, me aconsejara, tras cualquiera travesura un regaño y al que pudiera decir con gran orgullo Papá, puede que la vida me haya privado de eso , pero también  me ayudo a convertirme en un gran padre,  que dedica entera sus horas a su hija, la lleva a la playa, al rio, a la música, juega, retoza y se divierte como si tal cual volviera a vivir aquella infancia tan triste que me toco vivir, con la única diferencia de que retumban en mis oídos esa palabra mágica, Papá, que hasta veces me saca una sonrisa u otra que una lagrima porque aun siento dentro de mi ese gran vacío que quedo para siempre, donde solo guardo el reproche de un hijo abandonado por su padre. Que iré borrando día a día con el amor de quien me desvela para cuidar de sus sueños, para que todos los días no le falte nada y siempre tenga una sonrisa, una razón para decir, Papá. En cuanto a mí solo me queda decirte, ama tus hijos y has de ellos una gran familia, que sean felices y que con gran júbilo digan él es mi papá y sentirnos orgulloso de ello. Por que ser padre es una dicha, no la desprecies.