Vivir sin miedos.

Manuel, un muchacho lleno de deseos y pasiones. De gran prestigio y orgullo decidió contarle un día al mundo quien era. Le conto al mundo que era Gay,  desde niño le gustaban los hombres y que había encontrado la felicidad en aquello que tanto las personas critican, hablan, cometan y difaman. A sus 16 años Manuel demostró que para ser feliz no hacía falta creer en las personas,  si no creer en uno mismo. Que no importa si el mundo nos acepta, lo que la gente piense  porque el mundo es eres tú. No fue fácil, pues sobre su decisión cayeron muchos prejuicios y estereotipos de una sociedad que ante todo rechaza y no comprende que los gay son seres humanos, con defectos y disimiles virtudes de las cuales nadie habla.

Manuel siguió el camino que escogió y se hizo un profesional de la Construcción y a sus 19 años dirigía importantes obras sociales en un lugar de cuba. Con profesionalismo, con hombría ante todo. La homosexualidad se siente, se disfruta pero no se impone. Pensar diferente no te hace ser menos, pero si parte de la sociedad y ante todo aprendió que la ética viene en uno y no está en nada. Decir buenos días, pedir permiso entre muchas cosas más que enorgullecen a Manuel.

Pasaron los años y Manuel se fue siendo grande, ocupo grandes responsabilidades en las cuales nunca dio a comprender sus sentimientos pero si dejo huellas en muchos corazones, con sus gesto, su valor humano, sus sentimientos, hazañas y prestigio, siempre sin dejar de ser ese que encontró el amor al otro lado del mundo, su propio mundo. A los 24 conoció una muchacha con la cual comenzó una relación s\in mentiras, pues aprendió tanto que alcanzo el valor para decir a su novia que era gay. Ella diferente a las demás dijo. Aprender a aceptar a los demás y sus diferencias es parte de la vida, contigo aprendí. Me interesas tú y siempre contaras con el apoyo de mi parte para que seas tú. Ambos formalizaron un matrimonio y contrajeron un hijo fruto del amor y de la sinceridad, honestidad y respeto, la comprensión de un ser humano va mas allá de los limites, está en tu imaginación. El mundo no puede ser diferente su tu decidiste cambiar. El amor es así cuando se siente de verdad, porque solo podrás vivir sin miedos, cuando hayas aprendido a vivir con ellos.

Gracias.

Súmate para que sean más.

No somos aquello que pintan los medios, que describen las redes, las telenovelas, los cuestos y los telepley.  Somos de carne y hueso, con sentimientos, con sueños, con metas, con propósitos  y llenos de vida. Mucho se dice de lo que tanto se desconoce en un mundo parcialmente desconocido por el hombre. Soy  Gay pero no soy un fantasma, un demonio, una fiera, solo soy yo con otra forma diferente de pensar, de actuar, de vivir. Pero sobre todo con virtudes que superan los defectos, virtudes que no son visible a tus ojos. Es por ello que no me aceptas mientras te alejas de la realidad y te encierras en ese closet homofóbico errático en el cual  crees que mi propósito eres tú,  sin aun darte cuenta tu mismo de la persona que eres. Que eres hombre igual que yo y que solo basta que te levantes un día y te pongas una falda o te acuestes con un hombre para que descubras que lo que tanto rechazas tu  puede hacer feliz a otros. La homosexualidad en cualquiera de sus  características no es una  enfermedad, es una conducta humana,  son sentimientos, pasiones, deseo, entrega en busca de la felicidad, la homosexualidad se sufre, duele, pero está llena de principios, de ética, porque te das cuenta quien es uno cuando enfrentas la sociedad, la familia, los amigos, enfrentas a la vida y te aceptas tu mismo, has ganado la gran batalla. Ahora gana tú la tuya contra ese mal, la homofobia, que no dice nada pero si hace mucho daño y saca de tu mente  el hecho de que aceptes no quiere decir que eres igual, si no que ellos son iguales,  solo que los marca una diferencia, esa que tu aun no has aceptado y con tus acciones solo hieres aquel que puede ser tu hijo, un familiar, un amigo, un vecino en fin alguien parte de tu mundo, del mundo de todos, de la tierra y de la especie humana. Di no a la homofobia y has llegar este mensaje aquel que lo necesite, se tu también parte de esta historia no mal contada pero si bien dirigida. No importa lo que pienses, pero si me interesa lo que hagas, lo que sea que sea para decir, basta ya, NO a la Homofobia, ellos también necesitan ser felices y Sumate.

El poder de un beso

El Poder de un Beso

La besó y despertó después de 100 años durmiendo, así lo narro el escritor en la Bella Durmiente. Un cuento de todos los tiempos que no ocurre en la realidad.  La verdadera realidad del escritor fue describir el poder de un beso a través de la fantasía del cuento y el amor. Un beso dice mucho y más cuando te lo dan sin esperar y te deja con esa sensación de querer más. No importa donde ni como sea, un beso trasmite la sensibilidad humana en grandes sentimientos. Trasmite estado de ánimo, sensaciones y emociones.

El poder de un beso va mas haya de un simple roce entre labios, a través de el se transmiten, sentimientos, pasión, felicidad, alegría, tristeza, miedo, desprecio. Aunque la ciencia ha demostrado que con un beso se trasmiten millones de bacterias y existe hasta una enfermedad llamada la Enfermedad del Beso. Quien pude renunciar a un beso lleno de pasión, calido, dulce, tierno.

El Poder de un beso ha estado a lo largo de la historia en muchos cuentos como La bella y la Bestia, La Bella Durmiente, Blanca Nieves, el Sapo y la Princesa y en muchos de fantasía.

Para besar no se necesita de una escuela ni tampoco de años de experiencia simplemente dejarte llevar y sentirás que el mundo gira a tu alrededor.  No hay amor sin un beso y no hay un beso sin amor. Diría que es una conexión entre dos cuerpos cargada de mucha energía capaz de escanear el alma y levantar el corazón. Un beso despierta todo dentro de ti y renace sentimientos que han estado callados. Te hace recordar y viajar en el tiempo. Así que nunca pierdas la oportunidad de dar o recibir un beso, quizás es lo que necesitas para que tu día sea diferente.  Para que suba tu adrenalina o para que veas la persona que eres, capaz de hacer latir un corazón, sacar una sonrisa, una lagrima.  Por eso te deseo el mas grande del mundo.

 

Ellos Necesitan de tí.

Ellos necesitan de ti.

Cuan difícil se hace aceptar quienes somos y como vivimos. Comprender es una asignatura pendiente en muchos seres humanos que prefieren vivir en una mentira antes que perdonar, ser infelices antes de aceptar y rechazar antes de entender que somos como somos y eso no lo quita nadie. Si cambiáramos para la conformidad de alguien, para la de nosotros dejaríamos de ser quienes somos. Personas con sentimientos, con corazón, con sueños, con decesos, con virtudes y defectos pero con una solo condición somos seres humanos que necesitan comprensión, cariño y amor.

La bisexualidad implica muchas cosas y en cuestión son personas que sufren un montón y más cuando se es sincero con la pareja amada y esta convierte la sinceridad en un arma de ataque. A caso ser sincero es un pecado. Pocos son capaces de comprender y aceptar la sinceridad y honestidad de la pareja. Otras catalogan la bisexualidad como una traición a lo que considero que no es nada de eso. Lo cierto es que son necesidades de afecto, sentimientos, cuestiones biológicas, sicológicas y físicas que los hacen ser así. Una barrera entre lo que creen y lo que son.

Mas difícil se hace cuando por medio hay una familia, hijos a los que mentirles no ayuda a nada y decirles la verdad implica mucho. Cuando se es sincero se arriesga a ganar poco y perder mucho. Y en cuestión no valoramos y entendemos que esa persona tiene también el derecho de ser feliz. Pero si por ser como eres perdieras todo habrías ganado mucho, habrías ganado  enfrentar a los que te odian y ganar más los que te quieren, aceptarte tú que es lo importante y ser quien eres. A conocer aquellos que perdiste para los cuales nunca significaste nada, no te dieron el valor que te mereces, la confianza que necesitabas, el amor que te juraron nunca existió y si un día te dijeron te quiero solo fue una gran mentira. Por que quien ama perdona y quien te quiere te acepta, no importa como seas. Los bisexuales necesitan comprensión, ayuda, afecto, cariño y eso solo lo logras si eres capaz de entenderlos, aceptarlos, ayudarlos y todo lo que tienes que hacer para lograrlo es ponerse en su lugar solo así entenderás y decir si fuera yo  que haría. Por ellos necesitan de ti para ser feliz.

 

El Arcoiris de la Diversidad.

 Es la bandera que identifica a la comunidad gay, oficialmente reconocida como tal por el Congreso Internacional de Fabricantes de Banderas. Fue creada en 1978 para complacer a un grupo de activistas gay que buscaban un símbolo que representara a esta comunidad en la ciudad de San Francisco, California. Su primer diseñador, Gilbert Baker inspirado en la bandera de cinco listas llamada “Bandera de la Raza”, le agregó tres listas más de color. La primera bandera, de ocho franjas, fue teñida y cosida por el propio diseñador. Un año más tarde es que queda oficialmente reconocida como símbolo internacional de la comunidad gay, esta nueva versión que consta de 6 franjas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Diseño

La bandera fue concebida por el artista Gilbert Baker quien, inspirándose en la canción “Somewhere, over the Rainbow”, la diseñó con el fin de disponer de un símbolo que pudiera usarse, año tras año, en las marchas conmemorativas de los sucesos de Stonewall de 1969.

El primer diseño de Baker, estampado y cosido en su propia casa, constaba de ocho franjas de colores, inspiradas en el arcoiris. No era una idea del todo novedosa, pues el arcoiris ya había sido anteriormente utilizado por el movimiento hippie y por grupos defensores de los derechos civiles de los afro-americanos. Sin embargo, lo nuevo radicaba en la inspiración cinematográfica y en que a cada color se le asociaba un componente o símbolo de la comunidad:

Primera bandera diseñada por Baker

  • rosa para el sexo

  • rojo para la vida (de ahí el color del lazo en solidaridad con los afectados por el VIH)

  • naranja para la salud

  • amarillo para la luz del sol

  • verde para la naturaleza

  • turquesa para el arte

  • azul índigo para la armonía o serenidad

  • violeta para el espíritu.

A finales de 1978 la demanda de banderas se disparó. Fue en ese momento cuando la Paramount Flag Company, ubicada en San Francisco, comenzó a vender una nueva versión con siete colores, eliminado el color rosa por temas presupuestarios. Un año después, se inició la producción masiva que se encargó a la misma compañía; en esta ocasión, nuevos problemas de abastecimiento de algunos de los pigmentos necesarios y otros temas de estilo, llevaron a la definitiva versión de la bandera: se eliminó el color turquesa y se reemplazó el azul índigo por el azul real.

De esta forma, tras el desfile del orgullo gay-lésbico de 1979, en San Francisco, la versión de seis franjas se propagó rápidamente hacia otras ciudades de EE.UU y, posteriormente, a Europa y Australia, convirtiéndose en lo que hoy es el conocido símbolo internacional de la comunidad gay-lesbiana. Actualmente está oficialmente reconocido como tal por el Congreso Internacional de Fabricantes de Banderas.

Significado de la Bandera

Ser gay no es fácil

No hay forma de describir la frustración que siento en estos momentos. Pareciese como si todo el odio acumulado en el mundo me azotara de la manera más funesta. Las opiniones señalan y juzgan sin conocer. La ignorancia se apodera de las personas e incluso de las instituciones. El significado de libertad está preso y todos estamos presos con él. No quiero llegar a ponerme en el papel de víctima ni mucho menos acudir a la lastima para cambiar el modo de pensar de muchos. Sin embargo y aunque nadie me lo preguntó, ser gay no es fácil.

No hablo de serlo ahora, porque aunque existe tanto odio e ignorancia, vivimos de algún modo en una sociedad más abierta, pero hasta el momento, han sido 21 años de esconder lo que soy por miedo a que me juzguen. Estoy mamado de la hipocresía de muchos que juzgan la violación de los derechos humanos, la violencia de género o la guerra en la que nos hemos visto sumergido como país en los últimos 50 años, pero que están atacando o se niegan a aceptar que otro sea distinto.
Estoy harto de no poder estudiar en mi Universidad mostrándome como soy ante mis profesores, compañeros y comunidad en general. Estoy cansado de despertarme cada mañana y meterme en un papel en el que ni si quiera encajo. Estoy cansado que digan que estoy enfermo, que me voy a ir al infierno o que simplemente soy un error de la naturaleza. Estoy harto de que me digan que soy el mal encarnado por ser lo que soy. He sido buen hijo, tengo los mejores padres, soy tan malo como todos y tan bueno como pocos. Tengo sueños, aspiraciones. Quiero ser papá, casarme, salir a la calle con mi pareja tomado de la mano y sin que nadie nos juzgue. Quiero ser un ciudadano más.

No estoy orgulloso de ser gay, pero tampoco me avergüenzo de serlo, simplemente lo soy. Puedo considerarme un gay con suerte, porque aunque he sufrido bullying por serlo, nada ha pasado a mayores. No como a otros que hoy ya no pueden indignarse, porque simplemente no aguantaron la presión, el odio, el rechazo y ya no están.

Con este escrito exijo libertad de ser, exijo respeto, exijo que dejen de decir que estoy enfermo y que jueguen con mis derechos como si yo fuera un ciudadano de tercer nivel. Exijo que la igualdad que está en la Constitución de este ‘honorable’ país sea respetada. Exijo ser yo el que tome la decisión de ser padre. Exijo que dejen de decir que somos violadores, alcohólicos o drogadictos. Exijo que los gays se hagan respetar y que dejen de ser tan banales. Exijo que los padres que hoy rechazan a sus hijos por sus preferencias sexuales no lo hagan, porque, aun así, siguen siendo los mismos hijos que concibieron y parieron.

Exijo que los maestros enseñen a respetar, eduquen a sus alumnos para aceptar la diversidad. Exijo que la Universidad de La Sabana, mi Universidad, deje de lavarse las manos con comunicados de prensa baratos y acepte sus errores como institución educativa. Exijo que todos los jóvenes seamos parte de esta revolución, que no nos hagamos los indiferentes, que las cosas se pueden hacer distintas y más cuando prevalece el respeto hacia el diferente.

Y con convicción hoy repito, como alguna vez el gran defensor de los derechos de los homosexuales, Harvey Milk dijo: “Pueden sentir que no somos malos y saben que debería haber un lugar para nosotros en este gran país… en este mundo”.

Bisexualidad y Cultura: Todos Somos Bisexuales.

Portada

Bisexualidad

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La bisexualidad es una orientación sexual que se caracteriza por la atracción sexual, afectiva y emocional hacia individuos de ambos sexos. Dentro de la tradición occidental, los primeros registros de naturaleza bisexual se remontan a la antigua Grecia pues, según dichos testimonios, este tipo de relación se practicó incluyendo a la alta sociedad, como reyes o gobernadores de Grecia. Aunque se haya observado gran variedad de formas en todas las sociedades humanas de las que quede registro escrito, la bisexualidad sólo ha sido objeto de estudio serio desde la segunda mitad del siglo XX. Al día de hoy, aún hay desacuerdos sobre su prevalencia y naturaleza. El 23 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Bisexualidad que tiene por objetivo la visibilidad de la comunidad bisexual, así como evitar la bifobia. Es una fecha poco conocida, incluso dentro de la comunidad LGTB. Descripción teórica Los intentos de descripción teórica acerca de la conducta bisexual aparecen marcados, dentro de la tradición sexológica occidental, por su carácter de territorio ambiguo, en el que la tensión entre homosexualidad y heterosexualidad queda anulada. En un intento de desambiguación, se ha considerado que existen varios niveles de análisis de los que derivan las diferentes formas de conceptualizar la bisexualidad:[1] Bisexualidad biológica Bisexualidad psicológica Bisexualidad conductual Bisexualidad cultural Bisexualidad histórica vs contemporánea Esta gradación de niveles corresponde, además, a una cronología en estudios sobre este comportamiento. Las teorías pertenecientes a los dos primeros niveles, el biológico y psicológico, encuadran su desarrollo durante el siglo XIX, mientras que las dos siguientes, conductual y cultural, surgen durante el siglo XX. Bisexualidad psicológica En la teoría psicológica, el tema ha sido objeto de diversa consideración. En la obra de Freud, la bisexualidad (como ocurriera con la homosexualidad), a menudo significaba la fijación de un desarrollo psicológico estancado. Pero luego Freud aseguraba que el ser humano es de naturaleza bisexual y que la bisexualidad se constituye en los niños para que luego estos puedan escoger un solo objeto amoroso. La homosexualidad (como la heterosexualidad) es el resultado de una elección, debido a que todos los seres humanos disponen de una base psíquica bisexual. El trabajo de Heinz Kohut, en cambio, define este comportamiento como un intento de regulación de la autoestima del individuo para alcanzar satisfacción manteniendo relaciones íntimas con un sexo o dos. Esta necesidad debe distinguirse, dentro del mencionado paradigma, de algunas formas “patológicas” de bisexualidad observadas en el historial clínico de pacientes con personalidad de límites difusos o débiles y autorrepresentaciones fluidas. Bisexualidad conductual En las teorías del nivel conductual, se centra la atención en el estudio de biografías de individuos que presenten conductas bisexuales. Por tal motivo, dado que la conducta sexual normalmente no suele darse con los dos sexos al mismo tiempo, el mismo individuo puede relacionarse exclusivamente con un sexo u otro durante una fase significativa del desarrollo vital. Los estudios de este nivel focalizan el interés en las razones por las que se producen estos saltos y en su significado. Así, la bisexualidad se concibe como un resultado situacional o vital sobre los individuos. Esta dimensión cualitativa en el estudio de la conducta bisexual, es eludida por otros estudios cuantitativos del comportamiento sexual humano, como los de Kinsey, que se limitan al recuento estadístico de experiencias o deseos homosexuales y/o heterosexuales en los individuos. Bisexualidad cultural Como se ha mencionado, las teorías de corte psicológico, espiritual y conductual centraban su atención en el significado de la bisexualidad para los individuos. En cambio, las teorías biologicistas lo hacen en la funcionalidad universal de la bisexualidad para la especie. Las teorías del cuarto y más reciente nivel (el cultural) consideran que la dimensión fundamental para conceptualizar el comportamiento sexual se halla en el seno de las distintas culturas. Así, se presta atención a las ideas culturales referidas a las relaciones sexuales o a las ideologías dominantes en una cultura respecto de lo que se considera adecuado, saludable, moralmente aceptable o reprobable en el seno de una sociedad concreta en un momento determinado de su historia. Enmarcadas en el seno del constructivismo social, las teorías culturales niegan la validez científica de categorías universales como la normalidad, la naturalidad o salubridad de unas u otras conductas sexuales. Estas teorías son ajenas a consideraciones biologicistas de la sexualidad, pues consideran que son las culturas, y no la biología, las que determinan históricamente la objetivización conceptual y el significado de los comportamientos, roles e identidades sexuales. Por ello, las teorías culturales niegan que exista una única conceptualización de la bisexualidad, sino que ésta presenta distintos estatus y naturalezas dependiendo del entorno cultural que se estudie. Desde esta perspectiva, se dan culturas, como la huaorani,[2] en la que no sólo no existen la homosexualidad, heterosexualidad o bisexualidad como conceptos objetivos o identidades sexuales más o menos definidas, sino que el propio concepto de sexualidad aparece difuminado o es inexistente. Sin embargo, entre los huaoraníes se observan prácticas que, desde otras culturas, se entenderían como sexuales, y se caracterizarían como hetero u homosexuales. Prevalencia de la bisexualidad en las culturas occidentales Véase también: Demografía de la orientación sexual Una encuesta de 2009 en España con una muestra de 536 alumnos/as universitarios/as encontró los siguientes resultados: El 14,4% de los chicos no se declaran heterosexuales (6,1% homosexuales) y el 11,1% de las chicas no se consideran heterosexual (0,7% lesbianas). En parte, este estudio confirma las previsiones del estudio del 2007 para con una población adulta. “No heterosexual” implica ser homosexual o algún punto intermedio entre la homosexualidad y la heterosexualidad, o sencillamente no haber respondido al ítem y sin embargo haber respondido al resto del cuestionario de forma válida.[3] En Australia se realizó en 2003 el mayor informe y más complejo en el país hasta la fecha, mediante encuesta telefónica con 19.307 encuestados, con edades comprendidas entre los 16 y los 59 años en los años 2001-2002. El estudio encontró que un 97,4% de los hombres se identificaban como heterosexuales, 1,6 % como gays y un 0,9% como bisexuales. Relativo a las mujeres, un 97,7% se identificaron como heterosexuales, un 0,8% como gays y un 1,4% como bisexuales. En cualquier caso, un 8,6% de los hombres y un 15,1% de las mujeres indicaron sentir atracción o sentimientos o haber tenido alguna experiencia sexual con personas del mismo sexo.[4] Algunos estudios, entre ellos los estudios Comportamiento sexual del varón (1948) y Comportamiento sexual de la mujer (1953) de Alfred Kinsey, han mostrado que la mayor parte de la población parece ser al menos ligeramente bisexual. La mayoría tiene cierta atracción hacia ambos sexos, aunque se suele preferir uno de ellos. Según las encuestas de Kinsey, sólo el 5%-10% de la población puede ser considerada como exclusivamente heterosexual u homosexual, por lo que el resto (entre un 80% y un 90%) de los varones y mujeres estudiados eran bisexuales. Sólo un 5% de éstos no tenían ninguna preferencia especial entre hombres y mujeres.[cita requerida] Estatus social de la bisexualidad en algunas culturas El estatus social que aporta el comportamiento bisexual, homosexual o heterosexual depende, en gran medida, de las diferentes objetivaciones conceptuales que en cada cultura existan de las identidades y comportamientos sexuales, así como de la existencia de diferentes estructuras de género. Relación con la noción de género En aquellas culturas en las que la categorización de género incluye un tercer género, bien ambiguo o bien del tipo “ni varón ni mujer”, las distinciones entre homosexualidad, heterosexualidad y bisexualidad son inexistentes para este género y para quienes mantienen relaciones sexuales con él y difuminan, en ocasiones, incluso la categorización de comportamientos en el resto de relaciones. A continuación presentamos una serie de ejemplos.[cita requerida] Cultura navajo: los nadle Por ejemplo, en la cultura navajo existen tres géneros: varones, mujeres y nadle. La asignación de un individuo como nadle puede resultar confusa, aunque suele ser determinante que exhiban rasgos genitales ambiguos o hermafroditas. Existen también “falsos” nadle, cuyos rasgos genitales son definidos, pero que se comportan y son reconocidos como nadles “auténticos”. Los roles sexuales de los nadle comparten rasgos de los varones y las mujeres. En esta cultura, se categoriza como comportamiento homosexual reprobable el que mantienen varones con varones o mujeres con mujeres.[cita requerida] Sin embargo, las relaciones entre nadles y varones o mujeres no merecen ningún tipo de categorización, ni como homosexualidad, ni como heterosexualidad, ni en el caso de un nadle que alterne relaciones sexuales con varones y mujeres como bisexualidad.[cita requerida] Culturas africanas: los azande En diferentes culturas africanas existen tradiciones de matrimonio entre mujeres y matrimonio entre muchachos que, en ocasiones, disuelven las diferencias entre homosexualidad, heterosexualidad y bisexualidad. Evans-Pritchard documenta entre los azande de Sudán la existencia común de matrimonios entre guerreros solteros y muchachos jóvenes. Este matrimonio solucionaba la necesidad de intercambios sexuales de los guerreros solteros ante la escasez de mujeres debido a la práctica extendida de poliginia.[cita requerida]

“Salir del closet”

Postal 2Entre muchos cubanos, aceptar ciertas expresiones de la diversidad social sigue siendo un trago difícil. A pesar de la sucesión generacional y de importantes rupturas con el moralismo machista que tuvieron lugar en los últimos 40 años dentro de la Isla, todavía pesan prejuicios y tabúes. La homosexualidad, por ejemplo, continúa valorándose generalmente (con más o menos refinamiento) desde las trincheras del rechazo y la condena, a pesar de que cada vez son más las personas que deciden no mantener oculta su orientación homosexual.

Aún así, no son pocos los que coinciden en decir que a partir de los 90 la sociedad cubana ganó en tolerancia con respecto al homosexualismo, y se ha llegado a hablar incluso de un “destape”, concepto que —al decir de los especialistas— encierra en sí mismo una alta dosis de prejuicio, a la vez que expresa una relativa apertura social al tema.

Sin embargo, la más benévola y quizá frecuente reacción social ante las expresiones de la homosexualidad, parece ser la indiferencia. “Yo no estoy en contra, pero tampoco estoy a favor; mientras no se metan conmigo…” decía un entrevistado sin percibir probablemente cuán bien graficaban sus palabras la “apatía” social alrededor del asunto.

“No creo que en realidad se trate de indiferencia”, comentaba otra persona consultada que prefirió no dar a conocer su nombre. “Tras esa apatía se esconde el temor a aceptar la diferencia, el miedo a que te confundan tan solo por hablar un poco más a fondo del tema. Desentenderse me parece un poco cobarde, y es una fórmula para no parecer cromagnon, pero también para que nadie pueda pensar que estás defendiendo a los homosexuales, aceptándolos”.

A través de ese rechazo vestido de “no me importa”, podrían explicarse reacciones como la de la primera persona de orientación homosexual que entrevistó Alma Mater digital: “¿Para qué hablar de eso? ¿A quién diablos le interesa? ¿Qué vas a resolver con eso?”.

“Dibújate un plano de tu deseo y vive en él”

Otros criterios menos airados, reflejaron conformidad, descontento, resignación. Pedro Rojas es un hombre de 44 años que gusta de hacer vida hogareña, y que tiene un trabajo donde se siente útil, responsable y celebrado, pero prefiere que lo traten y respeten en vez de por su “buen carácter” y su “sensibilidad”, por su conducta como ser humano y como profesional. Es muy común que las cualidades más reconocidas en los homosexuales sean: “son muy serviciales”, “tienen buen gusto”, “son gente fina”, “no están en nada”… Por eso, Rojas quisiera que lo midan más por su capacidad, por su entrega a la profesión, por su ética de vida, y no por valores más externos, clichés que tienden a banalizar el papel social de las personas que no poseen una orientación heterosexual.

“El de nosotros ─comenta Pedro Rojas─ es un mundo de cortinas, a menudo descorridas por uno mismo o por los demás. Entonces lo mejor es, como decía Lorca, dibujar un plano de tu deseo y vivir en él dentro de una norma de belleza”, dijo con serena resignación.

Son muchos los gays y lesbianas que eligen esconder su identidad sexual no solo por el conflicto familiar que la reafirmación de su homosexualidad provocaría. Su prosperidad profesional podría estancarse o llegar a una bancarrota insuperable, si en sus centros laborales conocieran del asunto personas con prejuicios y poder.

“Cuando en mi centro conocieron que yo era gay, acabó mi expansión profesional ─recuerda el ingeniero Raúl Izquierdo—. De pronto dejé de viajar, se limitaron mis posibilidades de ascenso. Incluso, algunos compañeros míos llegaron a decirme que por el problemita mío ya el jefe no me consideraba confiable. Sin embargo, cuando tenía problemas o necesitaba resolver urgente y con eficiencia cualquier asunto de la empresa, me salía a buscar a mí, al menos confiable. Por eso, entre otras cosas, preferí reorientar mi mundo hacia la cerámica”.

“Salir del closet” 

Aunque no se les quisiera reconocer a plenitud, personas con preferencia por el mismo sexo siempre han existido y, a su modo, han ido reclamando espacios que el prejuicio sociocultural les tiene negados o limitados. Hasta los años 90 el homosexualismo parecía una expresión muy minoritaria.

La apertura del país al mundo en términos económicos, y el consiguiente boom del turismo, junto a cierta comprensión y tolerancia por parte de la familia y las instituciones públicas, posibilitaron que a los homosexuales se les comenzara a reconocer ─aunque de manera aún tímida, según coinciden especialistas─ como segmento poblacional a atender. El “fenómeno” era mucho más notorio que lo creído.

Aun así no existen estudios rigurosos, verdaderamente abarcadores sobre el tema, y mientras los homosexuales prefieren reprimirse y esconder su orientación, la sociedad percibe que “cada vez hay más”; o mejor, cada vez son más los que deciden “salir del closet”. Se nota en calles, en escuelas, centros laborales. Lo escuchan en sus consultas médicos y sicólogos escogidos como confidentes para compartir el “secreto”.

“Cuando tienes confianza o empatía con estos pacientes a veces confiesan su orientación sexual, aunque no haga falta para evaluar el diagnóstico. Es como una forma de liberación espiritual”, expresa la doctora Beatriz Alfonso, especialista en Medicina General Integral en una comunidad del municipio capitalino de Playa.

En el mismo mundo de la salud pública, curiosamente, hay mucho desconocimiento en torno a la homosexualidad, lo mismo por profesionales que por estudiantes, según corroboran estudios realizados sobre todo para diplomados y maestrías en sexualidad. Por cuestiones como esa, el mito de la homosexualidad puede resultar insospechadamente discriminatorio desde el sector del que más humanidad y ayuda se espera recibir.

En una investigación realizada con alumnos de la Facultad de Ciencias Médicas Finlay-Albarrán, de Ciudad de La Habana, estos rechazaron en un 97% a los homosexuales si eran cubanos, y en un 46% si eran extranjeros.

Mayra Rodríguez, psicóloga y Máster en Sexualidad del Centro Nacional de Educación Sexual, dice que los homosexuales son, simplemente, gente necesitada de reconocimiento como seres humanos, sin que se les rechace, pero también sin lástima. “La sociedad ha tenido un cambio de actitud hacia estas personas, y podríamos decir que se les tolera. Pero no se les acepta, porque no existe una implicación sociológica para pensar que quienes difieren de nosotros por su preferencias sexuales, son iguales por su condición de individuos. De todas formas, considero que el gobierno hace bastante por cambiar esta situación, imposible de manifestarse distinta de un día para otro”.

“Yo sé que es un sueño esto que digo” 

La Constitución de la República de Cuba establece que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, con los mismos derechos y obligaciones, sin discriminación de raza, sexo, edad u origen social. Pero homosexuales, travestis y transexuales quisieran sentirse más defendidos por la ley.

“No se trata de exigir reivindicaciones lingüísticas dentro de los textos legales”, aclara Roxana Trieste, estudiante de una carrera humanística en la Universidad de La Habana, quien decidió hace dos años llevar públicamente y con toda dignidad su condición homosexual, a pesar de la “hecatombe familiar” que, en efecto, provocó su noticia.

“Con palabras no se cambian las realidades ─comenta Roxana mientras toma de la mano a Yuliet, su pareja─, pero que la ley representara de alguna manera nuestro derecho a existir en sociedad de modo pleno, sería un gran adelanto. Yo sé que es un sueño esto que digo. Estoy fantaseando casi, pero si eso llegara a ser realidad habría que luchar mucho para que esas reformas en la ley no se convirtieran en letra muerta. Haría falta, además, un deseo real y acciones concretas para acorralar la discriminación de que somos objeto por la sociedad y por nuestras familias.”

Las únicas modificaciones introducidas en el Código Penal vinculadas al tema del homosexualismo son relativamente recientes, comenta Yamila González, especialista jurídica de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Dos artículos, referido uno al ultraje sexual y otro a la corrupción de menores, hacían referencia explícita al castigo que merecerían los homosexuales de caer en delitos como esos. Afortunadamente, se decidió omitir de los textos aquellas alusiones directas a las personas de orientación homosexual por considerarlas ofensivas. Quedaba muy claro que el tabú machista había permeado ─como a otras tantas cosas─ el Código Penal. Yamila González considera que esas rectificaciones, aunque demoradas, significan cierto avance. “Ahora hay condiciones para dar pasos más acelerados”, opina.

Ni para mal, ni para bien, “somos los invisibles”, comenta una joven profesora de la Universidad de La Habana que prefirió no hacer público su nombre. “Resulta que a las lesbianas y a los gay ya no se nos trata de forma peyorativa en las leyes. Eso está bien. Aplausos. Pero ahora, sencillamente, hemos desaparecido, y no existe una sola palabra que nos reconozca. O sea, no se nos ofende, pero tampoco se nos tiene en cuenta como comunidad urgida de protección en sus derechos, al igual que las mujeres. El no reconocimiento, la invisibilidad, no es menos irrespetuosa”.

La Fiscal del Departamento de Procesos Penales de la Fiscalía Provincial de Ciudad de La Habana, Daysi Aguilera, explica que ciertamente el país no tiene regulaciones o leyes que perjudiquen, pero tampoco que beneficien a los homosexuales. “Tampoco se vislumbra que las tengamos pronto. En esto influye mucho la resistencia que hace una sociedad culturalmente machista como la nuestra a esos cambios, sobre todo si les parecen muy dinámicos”.

La jurista Daysi Aguilera añade que las leyes siempre van más lentas que el desarrollo social, y “si la costumbre demora en generar derecho, también demora cualquier iniciativa, propuesta o proyecto en convertirse en ley”.

La licenciada especifica que los homosexuales cubanos no han cuestionado abiertamente los derechos que tienen, ni han exigido otros, a diferencia de algunos países donde los ciudadanos han sido parte de movimientos sociales imposibles de ignorar institucionalmente, y que han conducido a conquistas como el matrimonio, el derecho a la pensión y la adopción de hijos por parejas del mismo sexo.

La gran esperanza de los homosexuales cubanos es que el respeto a su orientación sexual se convierta en sentido común, en obviedad feliz. En ocasiones, por desesperación, creen que su dibujo de vida en vez de luz, gana sombra; en vez de apoyo, retroceso. A su favor, pareciera estar el hecho de que transitan un camino labrado en buena medida por ellos mismos, sin mucho ruido, pero ya con suficiente resonancia en la sensibilidad de una parte creciente, aunque todavía minoritaria, de la sociedad.

Lo que no quiere oir la gente….


Lo que no quiere oir la gente….. “La verdad que hace a los hombres libres es la que la mayoría prefiere no oír” Herbert Agar, sexólogo norteamericano Entre muchos cubanos, aceptar ciertas expresiones de la diversidad social sigue siendo un trago difícil. A pesar de la sucesión generacional y de importantes rupturas con el moralismo machista que tuvieron lugar en los últimos 40 años dentro de la Isla, todavía pesan prejuicios y tabúes. La homosexualidad, por ejemplo, continúa valorándose generalmente (con más o menos refinamiento) desde las trincheras del rechazo y la condena, a pesar de que cada vez son más las personas que deciden no mantener oculta su orientación homosexual. Aún así, no son pocos los que coinciden en decir que a partir de los 90 la sociedad cubana ganó en tolerancia con respecto a la homosexualidad, y se ha llegado a hablar incluso de un “destape”, concepto que —al decir de los especialistas— encierra en sí mismo una alta dosis de prejuicio, a la vez que expresa una relativa apertura social al tema. Sin embargo, la más benévola y quizá frecuente reacción social ante las expresiones de la homosexualidad, parece ser la indiferencia. “Yo no estoy en contra, pero tampoco estoy a favor; mientras no se metan conmigo…” decía un entrevistado sin percibir probablemente cuán bien graficaban sus palabras la “apatía” social alrededor del asunto. “No creo que en realidad se trate de indiferencia”, comentaba otra persona consultada que prefirió no dar a conocer su nombre. “Tras esa apatía se esconde el temor a aceptar la diferencia, el miedo a que te confundan tan solo por hablar un poco más a fondo del tema. Desentenderse me parece un poco cobarde, y es una fórmula para no parecer cromagnon, pero también para que nadie pueda pensar que estás defendiendo a los homosexuales, aceptándolos”. A través de ese rechazo vestido de “no me importa”, podrían explicarse reacciones como la de la primera persona de orientación homosexual que entrevistó Alma Mater digital: “¿Para qué hablar de eso? ¿A quién diablos le interesa? ¿Qué vas a resolver con eso?”. “Dibújate un plano de tu deseo y vive en él” Otros criterios menos airados, reflejaron conformidad, descontento, resignación. Pedro Rojas es un hombre de 44 años que gusta de hacer vida hogareña, y que tiene un trabajo donde se siente útil, responsable y celebrado, pero prefiere que lo traten y respeten en vez de por su “buen carácter” y su “sensibilidad”, por su conducta como ser humano y como profesional. Es muy común que las cualidades más reconocidas en los homosexuales sean: “son muy serviciales”, “tienen buen gusto”, “son gente fina”, “no están en nada”… Por eso, Rojas quisiera que lo midan más por su capacidad, por su entrega a la profesión, por su ética de vida, y no por valores más externos, clichés que tienden a banalizar el papel social de las personas que no poseen una orientación heterosexual. “El de nosotros —comenta Pedro Rojas— es un mundo de cortinas, a menudo descorridas por uno mismo o por los demás. Entonces lo mejor es, como decía Lorca, dibujar un plano de tu deseo y vivir en él dentro de una norma de belleza”, dijo con serena resignación. Son muchos los gays y lesbianas que eligen esconder su identidad sexual no solo por el conflicto familiar que la reafirmación de su homosexualidad provocaría. Su prosperidad profesional podría estancarse o llegar a una bancarrota insuperable, si en sus centros laborales conocieran del asunto personas con prejuicios y poder. “Cuando en mi centro conocieron que yo era gay, acabó mi expansión profesional —recuerda el ingeniero Raúl Izquierdo—. De pronto dejé de viajar, se limitaron mis posibilidades de ascenso. Incluso, algunos compañeros míos llegaron a decirme que por el problemita mío ya el jefe no me consideraba confiable. Sin embargo, cuando tenía problemas o necesitaba resolver urgente y con eficiencia cualquier asunto de la empresa, me salía a buscar a mí, al menos confiable. Por eso, entre otras cosas, preferí reorientar mi mundo hacia la cerámica”. “Salir del closet” Aunque no se les quisiera reconocer a plenitud, personas con preferencia por el mismo sexo siempre han existido y, a su modo, han ido reclamando espacios que el prejuicio sociocultural les tiene negados o limitados. Hasta los años 90 el homosexualismo parecía una expresión muy minoritaria. La apertura del país al mundo en términos económicos, y el consiguiente boom del turismo, junto a cierta comprensión y tolerancia por parte de la familia y las instituciones públicas, posibilitaron que a los homosexuales se les comenzara a reconocer —aunque de manera aún tímida, según coinciden especialistas— como segmento poblacional a atender. El “fenómeno” era mucho más notorio que lo creído. Aun así no existen estudios rigurosos, verdaderamente abarcadores sobre el tema, y mientras los homosexuales prefieren reprimirse y esconder su orientación, la sociedad percibe que “cada vez hay más”; o mejor, cada vez son más los que deciden “salir del closet”. Se nota en calles, en escuelas, centros laborales. Lo escuchan en sus consultas médicos y sicólogos escogidos como confidentes para compartir el “secreto”. “Cuando tienes confianza o empatía con estos pacientes a veces confiesan su orientación sexual, aunque no haga falta para evaluar el diagnóstico. Es como una forma de liberación espiritual”, expresa la doctora Beatriz Alfonso, especialista en Medicina General Integral en una comunidad del municipio capitalino de Playa. En el mismo mundo de la salud pública, curiosamente, hay mucho desconocimiento en torno a la homosexualidad, lo mismo por profesionales que por estudiantes, según corroboran estudios realizados sobre todo para diplomados y maestrías en sexualidad. Por cuestiones como esa, el mito de la homosexualidad puede resultar insospechadamente discriminatorio desde el sector del que más humanidad y ayuda se espera recibir. En una investigación realizada con alumnos de la Facultad de Ciencias Médicas Finlay-Albarrán, de Ciudad de La Habana, estos rechazaron en un 97% a los homosexuales si eran cubanos, y en un 46% si eran extranjeros. Mayra Rodríguez, psicóloga y Máster en Sexualidad del Centro Nacional de Educación Sexual, dice que los homosexuales son, simplemente, gente necesitada de reconocimiento como seres humanos, sin que se les rechace, pero también sin lástima. “La sociedad ha tenido un cambio de actitud hacia estas personas, y podríamos decir que se les tolera. Pero no se les acepta, porque no existe una implicación sociológica para pensar que quienes difieren de nosotros por su preferencias sexuales, son iguales por su condición de individuos. De todas formas, considero que el gobierno hace bastante por cambiar esta situación, imposible de manifestarse distinta de un día para otro”. “Yo sé que es un sueño esto que digo” La Constitución de la República de Cuba establece que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, con los mismos derechos y obligaciones, sin discriminación de raza, sexo, edad u origen social. Pero homosexuales, travestis y transexuales quisieran sentirse más defendidos por la ley. “No se trata de exigir reivindicaciones lingüísticas dentro de los textos legales”, aclara Roxana Trieste, estudiante de una carrera humanística en la Universidad de La Habana, quien decidió hace dos años llevar públicamente y con toda dignidad su condición homosexual, a pesar de la “hecatombe familiar” que, en efecto, provocó su noticia. “Con palabras no se cambian las realidades —comenta Roxana mientras toma de la mano a Yuliet, su pareja—, pero que la ley representara de alguna manera nuestro derecho a existir en sociedad de modo pleno, sería un gran adelanto. Yo sé que es un sueño esto que digo. Estoy fantaseando casi, pero si eso llegara a ser realidad habría que luchar mucho para que esas reformas en la ley no se convirtieran en letra muerta. Haría falta, además, un deseo real y acciones concretas para acorralar la discriminación de que somos objeto por la sociedad y por nuestras familias.” Las únicas modificaciones introducidas en el Código Penal vinculadas al tema de la homosexualidad son relativamente recientes, comenta Yamila González, especialista jurídica de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Dos artículos, referido uno al ultraje sexual y otro a la corrupción de menores, hacían referencia explícita al castigo que merecerían los homosexuales de caer en delitos como esos. Afortunadamente, se decidió omitir de los textos aquellas alusiones directas a las personas de orientación homosexual por considerarlas ofensivas. Quedaba muy claro que el tabú machista había permeado —como a otras tantas cosas— el Código Penal. Yamila González considera que esas rectificaciones, aunque demoradas, significan cierto avance. “Ahora hay condiciones para dar pasos más acelerados”, opina. Ni para mal, ni para bien, “somos los invisibles”, comenta una joven profesora de la Universidad de La Habana que prefirió no hacer público su nombre. “Resulta que a las lesbianas y a los gay ya no se nos trata de forma peyorativa en las leyes. Eso está bien. Aplausos. Pero ahora, sencillamente, hemos desaparecido, y no existe una sola palabra que nos reconozca. O sea, no se nos ofende, pero tampoco se nos tiene en cuenta como comunidad urgida de protección en sus derechos, al igual que las mujeres. El no reconocimiento, la invisibilidad, no es menos irrespetuosa”. La Fiscal del Departamento de Procesos Penales de la Fiscalía Provincial de Ciudad de La Habana, Daysi Aguilera, explica que ciertamente el país no tiene regulaciones o leyes que perjudiquen, pero tampoco que beneficien a los homosexuales. “Tampoco se vislumbra que las tengamos pronto. En esto influye mucho la resistencia que hace una sociedad culturalmente machista como la nuestra a esos cambios, sobre todo si les parecen muy dinámicos”. La jurista Daysi Aguilera añade que las leyes siempre van más lentas que el desarrollo social, y “si la costumbre demora en generar derecho, también demora cualquier iniciativa, propuesta o proyecto en convertirse en ley”. La licenciada especifica que los homosexuales cubanos no han cuestionado abiertamente los derechos que tienen, ni han exigido otros, a diferencia de algunos países donde los ciudadanos han sido parte de movimientos sociales imposibles de ignorar institucionalmente, y que han conducido a conquistas como el matrimonio, el derecho a la pensión y la adopción de hijos por parejas del mismo sexo. La gran esperanza de los homosexuales cubanos es que el respeto a su orientación sexual se convierta en sentido común, en obviedad feliz. En ocasiones, por desesperación, creen que su dibujo de vida en vez de luz, gana sombra; en vez de apoyo, retroceso. A su favor, pareciera estar el hecho de que transitan un camino labrado en buena medida por ellos mismos, sin mucho ruido, pero ya con suficiente resonancia en la sensibilidad de una parte creciente, aunque todavía minoritaria, de la sociedad.

Cuando el amor no alcanza…..

 

No es menos cierto que si te introduces en el blog te imaginarias las nueva telenovela cubana de los martes, jueves y sábado. Una telenovela que desde la pantalla describe la vida cotidiana de una cuba en pleno siglo XXI y que como argumento tiene un sentimiento tan universal como El Amor. Pero como todo cubano o nos pasamos o no llegamos diría yo y a veces somos o tan perfecto o tan imperfecto lo cierto y quiero decir que el guion, las historias y los personajes  tienen todo los elementos para encarnar una historia no menos repetida en lo cubanos. La infidelidad entre las parejas, la discriminación por condiciones psicológicas o sociales, pero aún falta y me gustaría si en cada historia se descubrieran esos pequeños detalles que nos hacen ser diferente y a la vez iguales.

Es una palabra tan corta, pero con un significado muy profundo y quienes consideran que el amor, después del don de la vida, es el don divino más preciado. Es considerado como un conjunto de comportamientos y actitudes, incondicionales y desinteresadas, que se manifiestan entre seres capaces de desarrollar inteligencia emocional o emocionalidad. El amor no sólo está circunscrito al género humano sino también a todos aquellos seres que puedan desarrollar nexos emocionales con otros

Filosóficamente, se suele pensar que el amor es el único sentimiento que no posee un sentimiento de polaridad, como es el caso de los demás sentimientos (p.e. paz – guerra). Popularmente suele ser contrastado, evitado o contrarrestado con el odio, desprecio o egoísmo. En la cultura religiosa monoteísta, el amor suele mencionarse y ser apoyado por Dios, como es el caso del Islam, el judaísmo y el cristianismo. En la Biblia (especialmente en el Nuevo Testamento) se presenta una definición del amor según su cultura de la época: Actualmente hay otra corriente de pensamiento sobre lo que es el amor. Según algunos estudios realizados por neurólogos y científicos americanos el amor no se registra como un sentimiento tal y como lo hace el odio o la alegría, si no como una necesidad, es decir, se presenta de manera muy similar en el cerebro como lo hace el hambre.

Amor humano

En el ser humano, el amor es un sentimiento real. En los casos más comunes es el resultado de una emoción basada en la atracción y la admiración de un sujeto hacia otro, que puede ser o no ser correspondido. Ello intensifica las relaciones interpersonales entre un sujeto y otro que, partiendo de su propia insuficiencia, desea el encuentro y unión con aquel que ha juzgado su complemento para su existencia.

Por otro lado, el amor puede ser fruto de un duro trabajo, esfuerzo y pericia, por construir y desarrollar un objetivo, sintiendo verdadera plenitud y felicidad al ver conseguido lo que se ha anhelado y trabajado durante tanto tiempo. Este tipo de amor es el que siente un padre hacia un hijo cuando lo ve ya crecido y capaz de afrontar la vida con plena madurez, imitando al padre en aquellas cosas que le ha transmitido por sabiduría práctica. En este caso, el amor se dirige hacia los principios que han fundamentado el trabajo y han guiado el esfuerzo, es la corroboración de que las creencias por las cuales uno ha luchado, han tenido su recompensa: Lo esperado se ha obtenido.

Por otra parte, existen polarizaciones extremas de la mente manifestando un amor desmedido sin pensar en los límites de uno mismo, pudiendo incluso llegar a poner en peligro su propia existencia o incluso la de la otra persona por estar experimentando un estado polarizado de obsesión. En este caso, el que ama, desea y anhela el bien y la felicidad del ser amado, lo hace por encima de todas las cosas. El dar sin recibir a cambio, el sacrificar y anteponer las necesidades del ser amado por encima de las de uno mismo, sin que uno lo considere como sacrificio sino como oportunidad para prodigar el sentimiento; suele ser considerado una antesala al desequilibrio emocional, pues la persona objeto de nuestra obsesión no tiene porque responder tal como habíamos premeditado su respuesta, no agradecer nuestro esfuerzo y exigirnos aun más.

Si bien algunos confunden esa polarización extrema con amor “verdadero” o “sano”, y exigen de la otra persona el mismo comportamiento, pudiendo manifestar frustración extrema y como salida a dicha frustración violencia. Por los resultados evidentes en las noticias diariamente, observamos una creciente tendencia a la violencia de género, en la que los psicólogos actuales apuntan a esta patología de obsesión polarizada como principal desencadenante de estos conflictos.

Para Erich Fromm el amor es un arte y, como tal, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. El amor es, así, decisión, elección y actitud.

El amor es un estado mental orgánico que crece o decrece dependiendo de como se retroalimente ese sentimiento en la relación de los que componen el núcleo amoroso. La retroalimentación depende de factores tales como el comportamiento de la persona amada, sus atributos involuntarios o por las necesidades particulares de la persona que ama (deseo sexual, necesidad de compañía, voluntad inconsciente de ascensión social, aspiración constante de completitud, etc.).

Tipos de amor

Por otro lado, en las relaciones del hombre con su medio, el amor puede significar una o más de una de las manifestaciones siguientes del amor, todas ellas relacionadas en mayor o menor grado. Por ejemplo:

  • Amor filial: entre padres e hijos (por extensión entre ancestros y descendientes).

  • Amor fraternal: En su sentido estricto, es el afecto entre hermanos, aunque puede extenderse a otros parientes exceptuados los padres y los descendientes. Nace de un sentimiento profundo de gratitud y reconocimiento a la familia, y se manifiesta por emociones que apuntan a la convivencia, la colaboración y la identificación de cada sujeto dentro de una estructura de parentesco. Desde el punto de vista del psicoanálisis, el fraternal es, al igual que el amor filial, sublimado, ya que está fundado en la interdicción del incesto.

  • Amor fraternal hacia los amigos: Cercano al amor fraternal, es un sentimiento que nace de la necesidad de los seres humanos de socializar. El amor al prójimo nace a su vez del uso de la facultad de la mente de empatizar y tolerar, y constituye la abstracción de la amistad. Para Erich Fromm, dicho amor al prójimo equivale al amor fraternal y al amor predicado en la Biblia mediante la frase «amarás al prójimo como a ti mismo.
  • Amor romántico: nace en la expectativa de que un ser humano cercano colme a uno de satisfacción y felicidad existencial. Este sentimiento idealiza en cierto grado a la persona objeto de dicha expectativa, definida en la psiquis.
  • Amor sexual (deseo).
  • Amor al prójimo: nace del uso de la facultad de la mente de empatizar y tolerar.
  • Amor a los animales: nace en la necesidad de sentirse protector de los animales.
  • Amor hacia algo abstracto o inanimado: una idea, una meta, a la patria (patriotismo) o al lugar de nacimiento, al honor y a la independencia (integridad).
  • Amor a los principios: depende de la aplicación de una norma o regla que es “amada”. Por ejemplo, el amor al principio de ayudar al débil, a la norma de si/no hacer con otros lo que si/no queremos que ellos nos hagan, etcétera.
  • Amor hacia un dios o una deidad (devoción): Suele nacer en la educación recibida desde la infancia. Considera a Dios como la fuente de todo amor y se basa en la Fe. En la mayoría de los casos, se considera que tras la muerte Dios premiaría de alguna forma a las personas que la correspondiente religión considera virtuosas.
  • Amor auto personal.
  • Amor platónico: Con propiedad, es un concepto filosófico que consiste en la elevación de la manifestación de una idea hasta su contemplación, que varía desde la apariencia de la belleza hasta el conocimiento puro y desinteresado de su esencia. Para Platón, el verdadero amor es el que nace de la sabiduría, es decir, del conocimiento. Vulgarmente, se conoce como una forma de amor en que no hay un elemento sexual o éste se da de forma mental, imaginativa o idealísima y no de forma física.
  • Amor Universal: el que todas las personas pueden llegar a sentir por el medio natural y que los grandes místicos experimentan como Nirvana.

Lo que parece unir todos estos tipos de amor es el deseo consciente o inconsciente hacia alguien o algo o la realización de sus objetivos.

Significados del amor

Algunos idiomas, como el griego antiguo, distinguen entre los diferentes sentidos del amor mejor que el español. Por ejemplo, en griego antiguo existen las palabras filia, eros, agape y storge, las cuales significan amor entre amigos, amor romántico o sexual, amor incondicional y amor afectivo o familiar respectivamente, o en latín cupiditas como correspondiente al griego eros (deseo sexual) y caritas como correspondiente al griego agape (empatía, altruísmo). Sin embargo, tanto en griego como en muchos otros idiomas, históricamente ha resultado muy difícil separar los significados de estas palabras totalmente, por lo que es posible encontrar la palabra ágape (amor incondicional) siendo utilizada con el mismo significado que eros (amor sexual o romántico). Sin embargo, algunas terminologías vulgares en español como por ejemplo filito, originado de filia, genera jerarquías de seriedad o duración de la pareja.

  • El amor AGAPE se refiere al sentimiento de amor que tenemos para con Dios.
  • El amor PHILOS (filial) se refiere al sentimiento de amor para con nuestros parientes y amigos.
  • El amor EROS se refiere al amor que sentimos por nuestra pareja.

En cualquiera de los tres casos, aplica la descripción de lo que es el amor en lo siguiente:

  • Es Sufrido. Esto implica que de alguna forma compartimos el dolor (como propio) de quien amamos y estamos dispuestos a sufrir por ello.
  • Es Benigno. Esto quiere decir que es bueno, noble, de sana intención y propósito.
  • No tiene Envidia. No desea lo que no es suyo, ni se molesta por el bien de la persona amada.
  • No es Jactansioso. Es decir que no se alaba a si mismo, no es presuntuoso por la calidad de su sentimiento.
  • No se envanece. Quiere decir que no es vanidoso ni egoístamente orgulloso.
  • No hace nada Indebido. No actúa en lo que esté fuera de la justicia, así como en nada que lastime o lesione a la persona amada.
  • No busca lo Suyo. Se preocupa por la persona amada y no busca su propia satisfacción.
  • No se Irrita. Es decir no siente ira con quien ama.
  • No guarda Rencor. Es decir que perdona y olvida, aunque haya sido muy lastimado, no tiene nada en contra de la persona amada.
  • No se goza de la Injusticia mas se goza de la Verdad. Jamás se alegra cuando falta la aplicación de la justicia, no usa artimañas y tampoco le miente a la persona amada, pues se regocija en la verdad.
  • Todo lo Sufre. Es decir que acepta el precio de su amor sin reclamar nada. .
  • Todo lo cree. Quien ama, no duda de la persona amada pues la entrega es total, le manifiesta una confianza plena.
  • Todo lo Espera. Es paciente, espera todo de su amor, sin pensar que algo pudiera hacerle cambiar de sentir.
  • Todo lo Soporta. Acepta todo lo que venga de la persona amada, le ama tal y como es y le da todo su apoyo.
  • El Amor nunca deja de Ser. El verdadero amor, nunca cambia, y nunca desaparece.

Perspectiva biológica

El concepto de amor no es una noción técnica en biología, sino un concepto del lenguaje ordinario que es polisémico (tiene muchos significados), por lo cual resulta difícil explicarla en términos biológicos. Sin embargo, desde el punto de vista de la biología, lo que a veces se llama amor parece ser un medio para la supervivencia de los individuos y de la especie. Si la supervivencia es el fin biológico más importante, es lógico que la especie humana le confiera al amor un sentido muy elevado y trascendente (lo cual contribuye a la supervivencia).

Sin embargo, en la mayoría de las especies animales parecen existir expresiones de lo que se llama “amor” que no están directamente relacionadas con la supervivencia. Las relaciones sexuales con individuos del mismo género (equivalentes a la homosexualidad en el ser humano) y las relaciones sexuales por placer, por ejemplo, no son exclusivas de la especie humana; comportamientos altruistas son observados desde individuos de una especie hacia los de otras especies (las relaciones milenarias entre el ser humano y el perro son un ejemplo).
Algunos biólogos tratan de explicar dichos comportamientos en términos de cooperación para la supervivencia o de conductas excepcionales poco significativas. A partir de los años 1990 psiquiatras, antropólogos y biólogos (como Donatella Marazziti o Helen Fisher) han encontrado correlaciones importantes entre los niveles de hormonas como la serotonina, la dopamina y la oxitocina y los estados amorosos (atracción sexual, enamoramiento y amor estable).

Perspectiva psicológica

Tras las investigaciones efectuadas acerca del amor, Robert J.Sternberg propuso 3 componentes:

  • La intimidad, entendida como aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven el acercamiento, el vínculo y la conexión.
  • La pasión, como estado de intenso deseo de unión con el otro, como expresión de deseos y necesidades.
  • La decisión o compromiso, la decisión de amar a otra persona y el compromiso por mantener ese amor.

Estos tres componentes se pueden relacionar entre sí formando diferentes formas de amor: intimidad + pasión, pasión + compromiso, intimidad + compromiso, etc.

Por su parte, analizando la preeminencia de una u otra de estas distintas prioridades que motivan los vínculos amorosos, algunos autores como John Lee proponen una serie de arquetipos amatorios.

Perspectiva histórica y cultural

Si bien el amor está fundado en capacidades y necesidades biológicas como el placer sexual y el instinto de reproducción, tiene también una historia cultural. A veces se atribuye su invención a alguna tradición particular (a los sufis, a los trovadores, al cristianismo, al romanticismo|movimiento romántico, etcétera), pero los vestigios arqueológicos de todas las civilizaciones confirman la existencia de afecto hacia los familiares, la pareja, los niños, los coterráneos, entre otros, por lo cual las interpretaciones que postulan que el amor en general es una construcción cultural específica no parecen fundadas.

Desde el punto de vista cultural, el amor sexual se ha manifestado históricamente hacia las personas del sexo opuesto como hacia aquellas del mismo sexo. Para los griegos y durante el Renacimiento, los ideales de belleza eran encarnados en particular por la mujer y por los adolescentes de sexo masculino. En algunos idiomas, la palabra “amor” no existe.

Reseña mitológica sobre el amor

El mito del andrógino En la mitología griega, eran tres los sexos: lo masculino era en un principio descendiente del sol; lo femenino, de la tierra; y lo que participaba de ambos, de la luna. Y precisamente, como la luna, eran circulares ellos mismos y su manera de avanzar. Eran, pues, terribles por su fuerza y su vigor y tenían gran arrogancia, hasta el punto de que atentaron contra los dioses. Entonces Zeus y los demás dioses deliberaron y se encontraban ante un dilema, ya que ni podían matarlos ni hacer desaparecer su raza, fulminándolos con el rayo como a los gigantes – porque entonces desaparecerían los honores y sacrificios que los hombres les tributaban -, ni permitir que siguieran siendo altaneros.

Tras mucho pensarlo, al fin Zeus tuvo una idea y dijo: “Me parece que tengo una estratagema para que continúe habiendo hombres y dejen de ser insolentes, al hacerse más débiles. Ahora mismo, en efecto -continuó- voy a cortarlos en dos a cada uno, y así serán al mismo tiempo más débiles y más útiles para nosotros, al haber aumentado su número. Así pues, una vez que la naturaleza de este ser quedó cortada en dos, cada parte echaba de menos a su mitad, y se reunía con ella, se rodeaban con sus brazos, se abrazaban la una a la otra, anhelando ser una sola por naturaleza. Desde hace tanto tiempo, pues, el amor de unos a otros es innato en los hombres y aglutinador de la antigua naturaleza, y trata de hacer un solo individuo de dos. Así pues, cuando se tropiezan con aquella verdadera mitad de sí mismos, sienten un maravilloso impacto de amistad, de afinidad y de amor, de manera que no están dispuestos a separarse.

LOS ENIGMAS DE LA HOMOSEXUALIDAD

 

La homosexualidad es uno de los matices de la sexualidad humana. La palabra “homosexualidad” se vio la primera vez para el inglés por la década de 1890, usado por Charles Gilbert Chaddock (traductor de Psychopathia Sexuallis). Originalmente el término aparecía en alemán en un folleto anónimo en 1969. (Ribeiro Braga)

Es probable que uno de los logros más grandes de la liberación sexual haya sido el que se pueda discutir y analizar el tema de la homosexualidad con libertad, sin temor a la cruel represión social, recurriendo a la verdad que nos da la experiencia científica y con el firme respeto a los inalienables derechos humanos. (1)

Debemos tener en cuenta que no se trata de una rareza. Se acepta una prevalencia mundial entre un 2 y un 4% para el grupo de homosexuales femeninos, y entre 4 y 10% de los masculinos. (1)

Aurioles y Aldana en 1984 señalan que las investigaciones de la frecuencia con las que la orientación homosexual aparece están plagada de problemas, no obstante puede decirse que entre un 2 y un 5% de la población adulta tiene esta orientación sexual. (2)

DEFINICIONES DE LA HOMOSEXUALIDAD

Aurioles y Aldana plantean que la persona homosexual es aquella que está motivada en la vida adulta por una atracción erótica preferencial a miembros del mismo sexo. Marmor en 1980 señala que la persona homosexual puede ser definida como aquella que está motivada en la vida adulta por una atracción erótica preferencial definitiva a miembros del mismo sexo y quien usualmente (pero no necesariamente) se involucra en relaciones sexuales abiertas con ellos. (2, 3)

El término homosexualidad no describe a un grupo unitario de población, ni nos conduce a predecir personalidad o patología de aquellas personas cuya actividad sexual se produce con su mismo sexo, por desgracia los conceptos erróneos y los prejuicios científicos, religiosos y sociales se han aliado para presentar una visión estereotipada de la homosexualidad. (4)

La forma dominante de la conducta sexual se expresa en las relaciones entre el hombre y la mujer, pero existe un número considerable de personas en cualquier tipo de sociedad, que en algún momento de su vida han sido motivados por conductas homosexuales. Sin embargo, un grupo pequeño de ellos se reconoce a sí mismos como homosexuales; es decir, asumen de forma plena su identidad homosexual. Esto no solo tiene que ver con los fuertes prejuicios hacia la homosexualidad existentes en la cultura occidental, sino también con el hecho de que una practica u orientación homosexual en un momento concreto de la vida, no conducen necesariamente al desarrollo de una identidad homosexual.(5)

El proceso de desarrollo de la identidad homosexual se configura a nivel personológico; por ello no tiene sentido hablar de homosexualismo congénito o genético, aunque podamos reconocer determinantes en este nivel que favorezcan la orientación homosexual; sin embargo, nunca se expresará de forma lineal y directa en la determinación de la homosexualidad.

ORÍGENES DE LA HOMOSEXUALIDAD

Causas Biológicas.

Según Cáceres las investigaciones sobre las raíces biológicas de la orientación sexual han seguido dos claros caminos. El primero fundamentado en la búsqueda de las posibles diferencias neuroanatómicas y neurohistológicas entre el varón y la mujer, haciendo luego extensivos estos hallazgos al cerebro del homosexual varón. El segundo enfoque, de corte genético, que se basa en la búsqueda de pautas familiares de homosexualidad y en el examen directo del material hereditario, es decir, el ADN. Algunas de las más significativas investigaciones en el campo neuroanatómico. (1)

Roger A. Gorski, citado por Cáceres, de la Universidad de California en los Angeles, demuestra en 1978, que en la parte anterior del hipotálamo de las ratas macho, un grupo de células multiplicaba varias veces el número del de las hembras. Esta región es denominada área pre-óptica medial, la cual se ha involucrado en la generación del comportamiento sexual. Subrayaremos que no se ha encontrado todavía en los monos un grupo de células análogas al identificado en las ratas, así como que tampoco se sabe que función desempeña este grupo de células sexualmente dimórficas en las ratas. Lo que sí se sabe de un estudio realizado por Gorski y sus colaboradores, es que los andrógenos hormonas masculinas) cumplen una misión clave en la generación del dimorfismo durante el desarrollo. Las neuronas de este grupo de células, tienen abundancia en receptores de hormonas sexuales, y aunque las ratas, machos y hembras, parten de un número casi parejo de neuronas en el área pre-óptica medial, el pulso de testosterona que se produce cerca el alumbramiento pocos días antes y después del nacimiento) en el macho es el que estabiliza esta población neuronal, provocándose por su ausencia en la hembra, la muerte de un gran número de neuronas (1)

Laura Allen, citada por Cáceres, alumna del Dr. Gorski, descubre también estructuras dimórficas en el cerebro humano, hace referencia a un conjunto de células que responde al apelativo de NIHA3 “Tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior, en la región pre-óptica medial del hipotálamo”, la cual triplica en los varones el tamaño que presenta en las mujeres (1).

Simón LeVay, citado por Cáceres, en 1990 examina el hipotálamo en muestras de autopsias de 19 varones homosexuales, todos los cuales habían fallecido de complicaciones relacionadas con el SIDA; así como muestra de autopsias de 16 varones heterosexuales, seis de los cuales habían muerto de SIDA, y muestra de seis mujeres cuya orientación sexual ignoraba. Observó que en el varón, el tamaño del NIHA3 duplicaba de lejos el tamaño del de la mujer, también notó que esta área era entre dos y tres veces mayor en el hombre heterosexual que en el varón homosexual, faltando por completo en algunos varones homosexuales, destacándose que no había diferencia significativa entre los volúmenes de NIHA3 de varones homosexuales y mujeres. Así pues, estas investigaciones sugerían la existencia de un dimorfismo relacionado con la orientación sexual del varón, de magnitud equiparable a la que se daba con relación al sexo (1).

Allen y Gorski, citados por Cáceres, aportaron otra característica del cerebro que estaba aparentemente relacionada con la inclinación sexual. Determinaron que la Comisura Blanca Anterior y el Cuerpo Calloso, fascículos de fibras que cruzan la línea media del cerebro, eran pequeños en los varones heterosexuales, grandes en las mujeres y mayores aun en los varones homosexuales. Una vez hecha la corrección correspondiente de acuerdo al tamaño del cerebro, la Comisura Blanca Anterior de las mujeres y la de los homosexuales masculinos, alcanzaban un tamaño similar (1).

Para el profesor Jhon Money, citado por Cáceres, psicólogo, profesor de la Universidad y del Hospital Jhon Hopkins, en Baltimore, Estados Unidos, la orientación sexual podría verse determinada por tres factores, los cuales describe al analizar su propuesta basada en los mapas del amor. Nos referimos a la naturaleza, al periodo critico y a la crianza. En otros términos, nos referiríamos a lo mismo de la siguiente forma: (1)

  1. El factor Biológico: configurado por los Genes, las Hormonas y las Estructuras Cerebrales, las cuales predisponen la orientación sexual.
  2. El Imprinting o Impronta: es decir, el estímulo específico en el momento oportuno, estímulo que podría ser dado por la familia y la sociedad en los tres primeros años de vida, período en el cual quedaría definida la orientación sexual.
  3. El medio: es decir, el ambiente social y familiar así como la educación que se recibirá en este período crítico comprendido en los tres primeros años de vida.

A pesar de los numerosos intentos, ninguno de los estudios más difundidos por ejemplo: Hamer (1) y LeVay, citado por Cáceres, han podido ser reproducidos como afirma Gadd (7). Numerosos autores han revisado cuidadosamente tales estudios y encontraron que no sólo no demuestran una base genética para la atracción homosexual, sino que ni siquiera pretenden tener evidencia científica para tal afirmación (8-13)

Si la atracción homosexual fuera genética, entonces uno esperaría que los mellizos idénticos tuvieran la misma orientación sexual. Sin embargo, hay numerosos casos de mellizos idénticos que no son idénticos en su orientación sexual. (14-19). Otros han intentado probar la base genética de la atracción homosexual para poder apelar a las cortes en busca de derechos basados en la inmutabilidad (20).

Diversos estudios (21-22) indican ciertas diferencias en la excreción urinaria de metabolitos de hormonas sexuales entre varones homosexuales y heterosexuales; una excreción menor de testosterona urinaria en los homosexuales que en los heterosexuales (23) y niveles de testosterona en sangre mucho menores en los adultos jóvenes exclusiva o casi exclusivamente homosexuales que en el mismo grupo de edad heterosexual (24). Estudios posteriores han mostrado, sin embargo, otros resultados diferentes. (16, 25-28).

Causas Psicosociales

Siegelman en 1974 señala que en aquellos grupos de homosexuales y heterosexuales donde se registraba un bajo nivel de neuroticismo, no se observaban diferencias en las relaciones familiares (29).

Green en 1974 señala la teoría de que los niños que muestran repetidamente una conducta atípica del rol sexual que les corresponde son más propensos que los demás a desarrollar una orientación homosexual durante la edad adulta.(30). En apoyo a esta idea, cabe indicar que, según Whitam (31), los homosexuales varones afirmaban con significativa mayor frecuencia que los heterosexuales que durante la infancia habían sentido interés por los juegos con muñecas y por los vestidos propios de niñas, preferencia por las niñas como compañeras de juego, preferencia por estar en compañía adulta femenina y no masculina, placer por ser considerados “niñitas” por los demás niños e interés sexual infantil más acusado por los niños que por las niñas.

Si bien hay modelos de desarrollo con aspectos similares, cada individuo es único, con una historia personal. En las historias de personas que se sienten atraídas por otros del mismo sexo, uno encuentra frecuentemente uno o más de los siguientes:

  • Alienación del padre en la infancia, porque el padre fue percibido como hostil, distante, violento o alcohólico. (32-34).
  • La madre fue sobreprotectora (niños hombres),  (35).
  • La madre era necesitada de afecto y exigente con los niños, (36).
  • Madre emocionalmente vacua (niñas) (37-38).
  • Los padres no fomentaron la identificación con el propio sexo (39).
  • Ausencia de juegos más o menos violentos (niños) (40)
  • Falta de identificación con sus iguales del mismo sexo. (41-42)
  • Aversión a los juegos por equipo (niños) (43).
  • Falta de coordinación de la mano con la vista, que lleva a pullas de los iguales (niños), (36, 44-45)
  • Abuso sexual o violación, (37, 46-48).
  • Fobia social o timidez extrema. (49).
  • Pérdida de un padre por muerte o divorcio. (39).
  • Separación de un padre durante una etapa crítica del desarrollo (39).

El Diagnostic and Statistical Manual IV (50) de la Asociación Psiquiátrica Americana ha definido la Desordenada Identidad de Género (GID) en niños como una fuerte y persistente identificación con el género opuesto, insatisfacción con el propio sexo, y preferencia por papeles del sexo opuesto en juegos o fantasías. Algunos investigadores (51-52) han identificado otro síndrome no tan pronunciado en niños – sentimientos crónicos de no ser masculinos. (unmasculinity). Estos niños, si bien no se envuelven en ningún juego de sexualidad cruzada, o tales fantasías, se sienten profundamente inadecuados en su masculinidad y tienen una reacción casi fóbica a los juegos violentos en la infancia y mucha aversión a deportes de equipos. Varios estudios han mostrado que niños con Desordenada Identidad de Género y niños con sentimientos crónicos de no ser masculinos están expuesto al riesgo de homoeroticismo en la adolescencia (39, 45, 53).

Mientras un número de estudios han mostrado que niños que han sido abusados sexualmente, niños que exhiben síntomas de GID, y niños con antimasculinidad crónica juvenil se encuentran al riesgo de la atracción homoerótica en la adolescencia y la edad adulta, es importante darse cuenta de que un porcentaje significativo de estos niños no llegan a ser homosexuales activos en la edad adulta. (54-55).

La intervención profesional adecuada, si es apoyada por los padres, puede superar la Desordenada Identidad de Género (45, 56).

Es importante que aquellos envueltos en el cuidado y educación de niños estén informados de los signos de la Desordenada Identidad de Género y la antimasculinidad juvenil crónica, y que conozcan los recursos disponibles para obtener ayuda adecuada para estos niños (57-58).

TRASTORNOS PSICOLÓGICOS ASOCIADOS.

En algunos casos, la atracción sexual homoerótica o la actividad ocurre en un paciente con algún otro diagnóstico psicológico, tal como:

  • Depresión grave  (59).
  • Ideas de suicidio (60).
  • Neurosis de angustia generalizada.
  • Abuso de drogas.
  • Desórdenes de conducta de adolescentes.
  • Personalidades psicopáticas marginales (61-62).
  • Esquizofrenia (63).
  • Narcisismo patológico (64)

ACERCA DE LAS TERAPIAS DE CAMBIO

Psiquiatras de prestigio (Los Doctores Samuel B. Hadden, Lionel Ovesey, Charles Socarides, Harold Lief, Irving Bieber, y otros) han reportado sus éxitos terapéuticos de homosexuales tratables (65).

Trabajos de revisión de resultados del tratamiento del homoerotismo muestran que ha tenido tanto éxito como el tratamiento de problemas psicológicos similares: alrededor del 30% se siente liberado de los síntomas y otro 30% se encuentra mejor. (66-72).

Informes de terapeutas individuales han sido igualmente positivos (73-76).

Aquellos que sostienen que el cambio de orientación sexual es imposible, generalmente definen el cambio como la liberación total y permanente de toda conducta homosexual, de fantasías o de atracción en una persona que había sido anteriormente homosexual en su conducta o su inclinación (65). Aun cuando el cambio sea definido en esta forma extrema, la afirmación no es cierta. Numerosos estudios reportan casos de cambio total (77).

Aquellos que niegan la posibilidad de un cambio total, admiten que cambio en el comportamiento es posible (78-79) y que personas que han estado envueltas sexualmente con ambos sexos parecen más capaces de cambiar (58). Al leer cuidadosamente los artículos de aquellos que se oponen a la terapia de cambio, revela que los autores ven tal terapia como no ética (80-81) lo hacen así porque en su opinión esa terapia es opresiva contra aquellos que no quieren cambiar (82-85) y ven a aquellas personas atraídas por el mismo sexo que expresan el deseo de cambiar como víctimas de opresión social o religiosa (86-87).

Algunos de los que consideran la terapia como no ética también disputan las teorías establecidas de desarrollo infantil (80, 88). Ellos tienden a culpar de opresión social a los problemas innegables que sufren los adolescentes y adultos homosexuales activos.

Algunos terapeutas, por ejemplo, no consideran a un paciente como ‘curado’ hasta que pueda envolverse cómodamente en actividades sexuales con el sexo opuesto, aunque el paciente no esté casado (89). Otros estimulaban al paciente a masturbarse empleando imaginaciones heterosexuales. (90-91).

Individuos que experimentan atracción por los del mismo sexo a menudo cuentan una larga historia de experiencias sexuales tempranas, y traumatismos sexuales (92). Es más probable que personas homosexuales activas se hayan visto envueltas en formas extremas de actividad sexual con otra persona a edad muy temprana (93-94).

Dada la identificación y la intervención tempranas, hay buenas razones para esperar que el problema pueda ser resuelto en forma satisfactoria (39, 45). Mientras que la razón principal para tratar a niños es para aliviar su infelicidad presente (45, 55, 95).

La mayoría de los padres no quieren que su hijo se envuelva en conducta homosexual, pero los padres de niños al riesgo suelen resistir el tratamiento. (39, 45). Si se les informa que el 75% de los niños que muestran síntomas de Desordenada Identidad de Género y de antimasculinidad juvenil crónica, van, en la ausencia de intervención, a experimentar atracción por su mismo sexo (55) y haciéndoles ver los riesgos asociados con la actividad homosexual (96, 100) puede ayudar a sobreponerse a su oposición al tratamiento. La cooperación de los padres es extraordinariamente importante para que la intervención temprana pueda tener éxito.

Según una versión revisada de la Asociación Americana de Psiquiatría de 1997 (101), la terapia no puede cambiar la orientación sexual. Aunque la mayoría de los homosexuales viven vidas exitosas y felices, algunos homosexuales o bisexuales pueden llegar a buscar cambiar su orientación sexual por medio de la terapia, en ocasiones bajo la presión de miembros de sus familias o grupos religiosos para que traten de hacerlo y lo hagan. La realidad es que la homosexualidad no es una enfermedad. No requiere tratamiento y no es alterable. Sin embargo, no todas las personas gays, lesbianas y bisexuales que solicitan ayuda de parte de un profesional de la salud mental es que quieran cambiar su orientación sexual. Los gays, lesbianas y bisexuales pueden requerir ayuda psicológica para el proceso de “coming out” o revelar públicamente su orientación sexual, o buscando estrategias para enfrentar el prejuicio, pero la mayoría entra en terapia por las mismas razones y cuestiones vitales que llevan a los heterosexuales a los profesionales de la salud mental.

Cáceres (1) inició un tipo de terapia muy especial y particular que denominó Grupo Sexológico, cuya finalidad fue la de buscar la integración del individuo homosexual, de una forma inteligente y civilizada, a la sociedad en que vive y se desarrolla. Este tipo de grupo no solo sirve para los homosexuales, también es útil para la adaptación del individuo con cualquier variante en la conducta sexual que le produzca malestar al sentirse marginado por la sociedad, así como para las patologías de género, como son la transexualidad masculina y femenina. La evaluación de esta experiencia terapéutica se realizó entre enero de 1992 y diciembre de 1995, se determinó el grado de ego-distonía a través de los indicios de ansiedad o depresión ocasionados por esta orientación y sus complicaciones sociales o familiares, los cuales fueron cuantificados por medio de los test de Zung y Hamilton. Los resultados fueron los siguientes:

  • Tiempo de experiencia: 3 años
  • Total de grupos formados: 10
  • Total de personas asistidas: 148
  • Objetivos logrados: todos
  • Complicaciones: ninguna
  • Evolución de los ex-miembros: favorable
  • Recaída: ninguna

En Agosto de 1996 se realizó una reevaluación de los 148 sujetos no identificándose ego-distonía y se observó que todos llevaban en ese momento una vida ocupacional productiva así como una vida social satisfactoria.

A modo de conclusiones:

Existen consideraciones acerca de que la homosexualidad, en sí misma, no representa un problema para el desarrollo personal; sin embargo, el proceso de configuración de la identidad homosexual tiende a ser sumamente complejo y traumático debido a las presiones sociales. Es precisamente en este proceso donde se pueden presentar distintos conflictos que pueden trascender los recursos personológicos del sujeto y dar lugar a configuraciones neuróticas u otros trastornos en el ajuste social de la persona (5).

A nuestro criterio, la homosexualidad no constituye una enfermedad, pero sí pueden existir trastornos psicológicos asociados; además, la consideramos una forma de vida delimitada al igual que lo es la heterosexualidad. También es necesario señalar que debemos ahondar más en el conocimiento de la heterosexualidad para algún día poder comprender la homosexualidad.

 

Epigenética: La más reciente Teoría de la homosexualidad

ghLa causa de que existan hombres gais o mujeres lesbianas sigue intrigando a los científicos. Y nadie encuentra una explicación. Ahora la epigenética es la candidata, según un trabajo que publican investigadores del National Institute for Mathematical and Biological Synthesis (NIMBioS) y la Universidad de California en Santa Bárbara en The Quarterly Review of Biology, que publica la Universidad de Chicago.

El hecho de que ese tipo de orientaciones se den en prácticamente todas las culturas y que haya persistido a lo largo del tiempo y pese a todas las persecuciones y trabas ha llevado a pensar que hay una causa básica biológica. Diversas aproximaciones la han buscado en el tamaño y forma del cerebro o de algunas de sus partes, pero este órgano, pese a su complejidad, es adaptable y sufre cambios en función de los estímulos, por lo que siempre quedaba la duda de si las diferencias eran por causas biológicas o ambientales.

gh2

La revolución genética de la última década, y el hecho de que se encontraran bastantes casos de homosexuales (gais o lesbianas) en una misma familia llevó a pensar que había causa genética. Pero los estudios hechos con gemelos, que comparten ADN y, además, normalmente, la misma educación no han sido concluyentes. Según esta explicación si un hermano era gay, su hermano idéntico genéticamente debería serlo, pero no ha sido así.

Una tercera teoría hablaba de la exposición a ciertas hormonas durante el embarazo. La teoría dice que los fetos (en concreto, los cerebros) masculinos (con cromosomas sexuales XY) expuestos a menos testosterona de lo normal resultaban en niños gais, y que los femeninos (XX) expuestos a más testosterona, resultaban en lesbianas.

La última explicación sugerida, la de la epigenética, recoge, de alguna manera, parte de estas dos últimas. Utiliza la idea de la exposición del cerebro a la testosterona, pero la matiza por la variabilidad en la epigenética de los distintos embriones, y se acerca a dar una explicación a la existencia de varias personas homosexuales en la misma familia.

 

La epigenética es el conjunto de interruptores que hacen que unos genes se expresen o no. Imaginemos que cada célula es una unidad de una fábrica de coches. En ella, en cada momento hará falta algo, desde un utilitario (una proteína) a un deportivo (insulina). Todas las instrucciones de todo lo que se fabrica en la instalación están en un mismo ordenador (el núcleo celular). Si no hubiera ningún control, la fábrica se saturaría, llena de utilitarios y deportivos por igual. La epigenética, de alguna manera, es el conjunto de instrucciones que hace que en una célula se fabriquen proteínas, y, solo en las del páncreas, insulina.

Durante la reproducción, el padre y la madre transmiten al hijo todas las instrucciones (fabricar un ojo, un pie, el cerebro, pene, vagina). Es la correcta activación de cada una de ellas en su momento adecuado la que determina que de un óvulo fecundado se genere un ser humano (fabrica sangre, aquí un dedo, el corazón, una uña). Pues lo que los investigadores han determinado es que un grupo de esas instrucciones, que son las que regulan la respuesta a la testosterona, se pueden heredar. Así, un feto masculino que hereda la instrucción de ser muy sensible a un descenso de testosterona acabará siendo un niño gay si se produce una disminución de la hormona; y, al contrario, si un feto femenino hereda la instrucción de ser muy sensible al exceso de testosterona y eso sucede, de mayor será lesbiana. Esta respuesta heredada, lo que los investigadores llaman epimarcas, “son el mecanismo evolutivo más plausible para la homosexualidad humana”, concluye Sergey Gavrilets, del NIMBioS.

Los autores no descartan que otros factores influyan, y, prudentemente, dicen que sus epimarcas “subyacen” en la homosexualidad. Con ello dejan abierta la puerta a las cuestiones ambientales (que también alteran la epigenética) o emocionales que explican la variabilidad de las relaciones y el comportamiento humano (más el caso, que ni mencionan, de los bisexuales).

Orientación sexual en adolescentes…..

20151

 

 

Resumen: Se realiza un estudio descriptivo transversal en estudiantes adolescentes vinculados al sistema nacional de enseñanza de Ciudad de La Habana, con el objetivo de explorar su orientación sexual y edad de inicio de las relaciones sexuales, para en un segundo tiempo trazar estrategias de prevención de las enfermedades de transmisión sexual (ETS-VIH/SIDA), en esta población vulnerable y expuesta. El instrumento de recogida de la información lo constituyó una entrevista, estructurada y elaborada para estos fines. Previa a su realización se adiestró al personal especializado y se realizó un pilotaje que nos permitió realizar algunos ajustes. Se encontró asociación significativa entre el sexo y la conducta sexual en los estudiantes de tecnológicos, y existieron mayores porcentajes de la conducta heterosexual. Se aprecia un predominio de homosexuales y bisexuales en el sexo masculino. La media de edad de inicio de las relaciones sexuales fue de 12.8 años en el grupo de estudiantes del sexo masculino de secundaria básica.

En la etapa de la adolescencia (de 12 a 19 años), se desarrollan sentimientos de atracción interpersonal.1,2 La mayoría de los seres humanos sienten atracción por el sexo opuesto, una proporción más pequeña hacia el mismo sexo y otros la sienten hacia uno y otro sexo. En este sentido, cualquiera que sea el caso, éste está condicionado por factores biopsicosociales, lo cual se hace evidente cuando una emoción se hace poderosa, que hace que al elegir a una u otra persona, sea poco comprendida en general, pues la elección relacionada con el comportamiento sexual es compleja.3En la orientación sexual del adolescente,4 no sólo intervienen aspectos relacionados con el comportamiento, sino que influyen otros como edad, situación, fantasías y afectos. El presente trabajo pretende explorar cuáles son los sentimientos sexuales de estos adolescentes, determinar su cuantía, para de esta forma encauzar la sexualidad desde un punto de vista preventivo hacia las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y la infección por el VIH/SIDA.

Se realizó un estudio descriptivo transversal en el que se aplicó, por la técnica de la entrevista, un cuestionario que recogía información de 2 793 adolescentes; 1 108 de secundaria básica, con edades que oscilaron entre 11 a 15 años; 500 de preu-niversitario de 15 a 19 años de edad, lo que coincidió con los 1 185 de tecnológico, sobre la edad de inicio de las relaciones sexuales y orientación sexual. Para esta selección se emplearon esquemas de muestreo equiprobabilístico (estratificado o conglomerado bietápico) según el nivel de enseñanza. Se exploró la existencia de asociación entre el comportamiento y la orientación sexual con las variables sexo y tipo de enseñanza.

El procesamiento se realizó mediante el Programa EPI-INFO, versión 6. Para la tabulación y análisis de los resultados se utilizaron pruebas de significación de chi cuadrado.

Resultados

Al analizar la tabla 1, referente a la edad media de inicio de las relaciones sexuales según el tipo de enseñanza, se encontró una media de 12,08 años en el sexo masculino y de 13,19 años para el femenino. En la enseñanza preuniversitaria y tecnológica, los resultados fueron similares.

 

Tabla 1. Edad media de inicio de las relaciones sexuales en adolescentes estudiantes de Ciudad de La Habana según tipo de enseñanza y sexo

 

Tipo de enseñanza

Edad de inicio de las relaciones sexuales en años

Sexo masculino

Sexo femenino

Media

Desviación típica

Media

Desviación típica

Secundaria básica

12,08

1,42

13,19

1,17

Preuniversitario

14,29

1,44

15,05

1,44

Politécnicos

14,23

1,40

15,08

1,27

 

En la secundaria básica, el 4,2 % de los del sexo masculino refirió conducta homosexual, y se negó a dar esta información el 3,5 % de los alumnos entrevistados (tabla 2).

 Tabla 2. Orientación sexual según el sexo en estudiantes adolescentes de secundaria básica

 

Orientación sexual

Heterosexual

Homosexual

Bisexual

No respuesta

Total

Sexo

No.

%(*)

No.

%(*)

No.

%(*)

No.

%(*)

No.

Masculino

131

91,6

6

4,2

1

0,7

5

3,5

143

Femenino

51

94,4

1

1,9

0

0,0

2

3,7

54

Total

182

92,4

7

3,6

1

0,5

7

3,6

197

 (*) Los porcentajes se calcularon con el total de adolescentes en la fila.

 La tabla 3 nos muestra que en los 113 varones con vida sexual activa, las conductas homosexual y bisexual tuvieron iguales porcentajes: 2,7 % para los del sexo masculino, en el caso de las hembras, la conducta homosexual superó la bisexual, 2,5 % y 1,3 % respectivamente y no existió asociación estadística en el análisis por sexos.

 Tabla 3. Orientación sexual según el sexo en estudiantes adolescentes de Preuniversitario

Orientación sexual

Heterosexual

Homosexual

Bisexual

No respuesta

Total

Sexo

No.

%(*)

No.

%(*)

No.

%(*)

No.

%(*)

No.

Masculino

106

93,8

3

2,7

3

2,7

1

0,9

113

Femenino

145

95,4

3

2,0

2

1,3

2

1,3

152

Total

251

94,7

6

2,3

5

1,9

3

1,1

265

 (*) Los porcentajes se calcularon con el total de adolescentes en la fila.

 En la tabla 4 se reflejan porcentajes más altos en cuanto a la orientación homo-bisexual, de los cuales 3,7 % de los entrevistados refirió conducta homosexual y 2,6 bisexual, del total de los 626 estudiantes masculinos del politécnico con vida sexual activa. Para el sexo femenino, la conducta bisexual superó la homosexual en 2,2 y 0,5 % respectivamente, de las 369 entrevistadas con vida sexual activa, con una significación estadística de p < 0,01.

 

Tabla 4. Orientación sexual según sexo en estudiantes adolescentes de Tecnológicos

 

Orientación sexual

Heterosexual

Homosexual

Bisexual

No respuesta

Total

Sexo

No.

%(*)

No.

%(*)

No.

%(*)

No.

%(*)

No.

Masculino

581

92,8

23

3,7

16

2,6

6

1,0

626

Femenino

358

97,0

2

0,5

8

2,2

1

0,3

369

Total

939

94,4

25

2,5

24

2,4

7

0,7

995

 

(*) Los porcentajes se calcularon con el total de adolescentes en la fila.

 

Discusión

 

La tendencia a la disminución de la edad de inicio de las relaciones sexuales es señalada por varios autores como un riesgo, sobre todo cuando la eduación sexual no es la adecuada.6 Diferentes estudios señalan como la edad de comienzo de estas relaciones, antes de los 15 años, con altos porcentajes asociados con un descenso en la edad de la menarquía conjuntamente con la madurez psicológica y social asociada.7

 

Diferentes autores señalan como orientación sexual, la homosexual y bisexual en la etapa de la adolescencia y se considera formar parte del proceso de elaboración de la identidad sexual, lo cual no siempre se corresponde con su elección en la etapa adulta.4 Otros plantean que toda conducta sexual que no dañe física o espiritualmente al individuo, a su pareja o a terceras personas, debe ser considerada una variante sexual y debe ser respetada.1

Algunos estudios señalan que aunque el 25 % de los homosexuales han tenido sentimientos homosexuales en algún grado, sólo el 4 % considera éstos más fuertes que los heterosexuales, y resulta conveniente aclarar que los sentimientos y conductas homosexuales o bisexuales de los adolescentes no pueden ser clasificadas como definitorias en esta escala que corresponde a una etapa de la vida, por lo que es poco frecuente encontrar en estas edades algunas de estas variantes sexuales en estado puro.8,9

Pocos autores han realizado estudios sobre esta temática. Peraza10 encontró en una muestra de adolescentes de 14 a 18 años, que en el grupo de 14 a 15, el 17,6 % de 6 varones habían referido conducta homosexual, y 1 hembra, (2,8 %) de las estudiadas refirió lesbianismo. En el grupo de 16 a 18 años, el 8,3 % de 5 adolescentes masculinos estudiados; refirió esta conducta y de 4 hembras estudiadas, la refirió el 6,6 % del total de 16 homosexuales estudiados.

Aunque estos resultados son superiores a los nuestros, que pudiera deberse a la técnica utilizada (entrevista en nuestro caso), se aprecia el predominio del sexo masculino sobre el femenino en la conducta homosexual. Algunos estudios plantean que este hecho se produce normalmente durante la adolescencia fundamentalmente en el sexo masculino. En otros se plantea la posible existencia en el cromosoma X de un gen capaz de afectar la orientación sexual del varón aunque son resultados preliminares en una muestra pequeña.

 

¿Vivir con VIH?

 ¿Vivir con VIH?

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Hace unos días me encontraba hospitalizado en un Hospital de mi provincia Pinar del Río y conocí una mujer de unos treinta  años y en el intercambio me conto la triste historia que aquí les dejo. Marisol una mujer cualquiera de estos tiempos, trabajadora, madre de familia y esposa fiel conocía a un hombre que juro ser el amor de su vida. Así formalizaron una familia de dos hijos, un varón y una hembra que tienen entre 18 y 24 años. Catorce años después un día una triste noticia cambio la vida completa de Marisol, su esposo había contraído el VIH, las personas de Salud se personificaron en su casa y dieron la triste noticia. Marisol alarmada no creía aquello. Pero así fue, el amor de catorce años la había traicionado y marcado para siempre. Su esposo le había sido infiel y nunca le había dicho que estaba infectado con el virus. 23 Marisol hace siete años vive con el VIH, una etapa difícil por que a partir de ahí comenzaron los problemas, los rechazos hasta de la misma familia, en el trabajo en la sociedad. Los amigos ya no eran tan amigos, solo quedo en compañía de sus hijos. En el hospital llevaba casi veinte días, pero no falto solidaridad de lo que allí estábamos, conmigo se alegro, hablamos mucho de la vida, del barrio, de los amigos y hasta de nuestros hijos, Marisol fue una victima del engaño como hay muchos por el mundo cargando esa pesada cruz. El VIH no tiene cura, su prevención esta en nuestras manos, escuchar a Marisol sobre este tema me dio confianza y seguridad de que protegernos en cada relación es la única cura. Vivir con VIH no es el fin, si no un reto el que tenemos que superar y lo logramos con el apoyo de todos, desde la escuela, el centro de trabajo, la comunidad y la familia. 25Esta historia es tan real como tan triste, así que si conoces de alguien apóyalo, no lo discrimines. Y si no quieres ser una victima más de este mortal virus, PROTEJATE.

El Primer placer antes del Sexo. La Masturbación.

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Entre chicos y chicas solemos hablar de diferentes tematicas, gustos, prefrencias y hasta de novios o novias. La adolecencia conyeva dentro de ellas un grupo de transformaciones biologícas y psiquicas que nos preparan para ser un adulto. Mitos y realidades muestran que en esa edad la masturbación se comvierte en nuestro primer placer antes del sexo con un individuo carne a carne.

Investigaciones a nivel mundial revelan que aproximadamente uno de cada tres adolescentes, en especial los varones, practican durante los primeros años, tras iniciada la pubertad, la masturbación y otros juegos con zonas erógenas de su cuerpo.

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En ocasiones, los padres reprenden a los jóvenes ante estas conductas, ignorando que las manipulaciones no solo son inocuas, sino que constituyen un factor de aprendizaje en la sexualidad de cada individuo.

Durante el comienzo de esta etapa los impulsos sexuales suelen ser muy vehementes y el chico no está preparado o no puede aún acceder a los juegos sexuales de pareja, por lo que estas prácticas solitarias devienen vía de descarga de tensiones físicas y psicológicas acumuladas, que le permiten una relajación indispensable.

Para algunos, la llegada de los primeros sueños húmedos es una especie de marca, un indicio de que ya pueden ser padres y, por tanto, hay que cuidarse durante las relaciones sexuales.

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Sin embargo, al llegar este momento muchos desconocen lo que sucede en su organismo, pues sus padres no les hablaron mucho de tales temas, como tampoco les explicaron qué sucede con las muchachas en igual período.

Los más adultos lo describen como un día normal en el que despertaron con la cama mojada, tras una noche en la que los sueños les hicieron vivir sensaciones muy placenteras que nunca antes habían sentido.

Aunque tienden a ser más reservados a veces para tratar estos temas, los varones relatan sus inicios sexuales, ya sean los llamados sueños húmedos, la masturbación o el coito, como experiencias que les sorprendieron al no conocer mucho sobre su sexualidad.

Durante este período la mayor fuente de conocimiento para ellos son los debates que realizan entre amigos, donde los más experimentados confiesan sus historias y los “novatos” se limitan a escuchar para el futuro.

Algo curioso entre los varones es el alto valor que dan muchas veces a sus primeras relaciones sexuales. Para ellos este momento se convierte en una meta que marcará su aceptación y el reconocimiento ante todos de que “ya es un hombre”.

Historia del Condón….

Condon

La historia de la anticoncepción es tan antigua como la propia humanidad, resulta de gran interés, y ha sido expuesta en múltiples publicaciones.1-7

 

La búsqueda de un método ideal de control de la natalidad abarca desde los pesarios de excrementos de cocodrilo y miel utilizados ya en el antiguo Egipto, señalado en el papiro de El Faiyun1 de la XII dinastía, así como también en el papiro de Petri, de Ebers,1,2,3 etc., pues en muchas de las sociedades primitivas los hijos eran considerados una desventaja para una población nómada.

 

A Hipócrates se le confirma el uso de un tubo de plomo para insertar medicamentos o pesarios en úteros humanos con el objetivo de evitar la descendencia 1

 

En cuanto el ser humano descubrió la relación entre el sexo y la concepción de los hijos, así como entre el sexo y la aparición de ciertas enfermedades, comenzó a utilizar secciones más o menos largas de tripas de animales con una de las puntas atadas.1 En Egipto, al menos desde 1000 a. C. se utilizaban fundas de tela sobre el pene.8 La leyenda del rey Minos (1200 a. C.) hace referencia al empleo de vejigas natatorias de pescado o vejigas de cabra para retener el semen.

 

En el 2000, el Museo Británico de Londres expuso por primera vez los preservativos más antiguos del mundo que se conservan, de alrededor de 450 años, que fueron encontrados en excavaciones hechas en los años 80 del pasado siglo en el Castillo de Dudley, en el centro de Inglaterra. Los ejemplares expuestos corresponden a los siglos XVI, XVII y XVIII. Llama la atención que estos ejemplares son tan finos como los que se fabrican actualmente de manera industrial con látex.8 Estos preservativos, fabricados con intestinos de animales, están cosidos cuidadosamente en una extremidad, mientras que la otra punta tiene una cinta que permite mantenerlos apretados una vez colocados. Pero miden 34 mm de ancho (mientras que los actuales miden 52 mm, 18 mm más anchos que los antiguos ingleses). Según los expertos, esos preservativos estaban destinados a hombres que frecuentaban casas de prostitución. No se empleaban como anticonceptivos sino para evitar enfermedades de transmisión sexual, especialmente la sífilis.8 Se cree que antes de ser usados se sumergían en leche tibia para que se ablandaran. Estos preservativos de tripa se fabricaban a mano, posiblemente eran muy caros y la idea era utilizarlos varias veces. No se sabe cómo es que se conservaron hasta la actualidad.8

 

El preservativo, uno de los métodos más antiguos, fue descrito por primera vez en el siglo XVI como “una vaina para el pene confeccionada con lino y destinada a evitar la transmisión de la sífilis”.8

Existen ilustraciones de condones antiguos8 (Fig. 1). Sin embargo, no tuvieron difusión hasta dos siglos después, no sin ser criticados y causar escándalos en diversos medios, por lo que fue llamado por algunos “la revolución de las francesas”.1

Hay una escena del arte paleolítico que está en la cueva de Les Combarelles, Francia y que se señala como una de las primeras pinturas que representan algún tipo de actividad coital o copulación entre un hombre y una mujer, la más antigua de las que se tiene registro.8 Es interesante incluirlo en el tema del condón porque muchos sitios de internet que hablan sobre el tema, aseguran que en estas pinturas aparece un condón, pero concretamente eso tiene poco sustento y es improbable, según puede observarse en la figura (Fig. 2).

 

Existen otras referencias en cuanto a la historia del condón y a su origen; por ejemplo, también se señala que la primera descripción de un condón se encontró en la obra de Falopio,9 cuya pretensión fue lograr la protección contra la sífilis, aunque existen otras teorías sobre el origen de esta vaina. Se ha sugerido que algún trabajador de un matadero medieval tuvo la ocurrencia de que las membranas delgadas de un animal lo protegían contra la infección. El origen de la palabra “condón” también es desconocido; una de las teorías favoritas es que se llama así por el nombre de su inventor, el señor Condón o Contón, un cortesano de Carlos II; otros evocan la etimología latina condus, que para los romanos significa receptáculo. En 1870 aparece el primer preservativo de caucho, de calidad aún mediocre y poco práctico. En 1930, con el desarrollo del látex, aparece el nuevo preservativo, más fino y más sólido.2

El preservativo en buen estado de conservación más viejo del mundo se ha exhibido actualmente, en pleno verano del presente año 2013, en un museo de Austria10-12 (Fig. 3). Este condón está intacto y posee varias características especiales: es del año 1640, puede usarse varias veces y posee un manual de usuario escrito en latín. Además, está fabricado con 100 % de tripa de cerdo y tiene una especie de cinturón para ajustarlo al cuerpo del caballero. El libro de instrucciones que acompaña este profiláctico recomienda que el usuario lo sumerja en leche hirviendo antes de utilizarlo, para evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual. Dicha reliquia fue encontrada en la ciudad de Lund, Suecia, y es uno de los 250 objetos antiguos relacionados con el sexo que están siendo expuestos en el Museo Estatal de Austria, como ya se refirió; inicialmente se confundió con papiro “papel”, y eventualmente, los expertos se percataron de que se trataba de otro gran descubrimiento, de un condón antiguo.  Durante esta época ya las enfermedades de transmisión sexual se habían convertido en una gran preocupación social. Según los investigadores este descubrimiento se hizo dentro de unos documentos pertenecientes a los años entre 1814 y 1830. Lo mejor de todo es la posibilidad de reutilización (¿quién se atreve a usarlo más de una vez?). Pues muy sencillo, en este tiempo de la historia solo había que mojarlos en leche para ablandar su aspereza y luego de usarlos los desinfectaban con agua tibia y se llenaban con un polvo tipo talco para su preservación.

Hoy

índiceLa sexualidad responsable en la escuela.

Sistema de influencias sobre el individuo, es un reto para los agentes educativos de la sociedad, trasciende los muros del hogar y de la escuela, comprometiendo a los medios de comunicación masiva y otras instituciones, grupo y sectores sociales, es decir, a toda la comunidad. Este proceso constituye un elemento básico en la formación integral de la personalidad.
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Acerca de la educación de la sexualidad

En Cuba se le confiere especial atención a la educación de la sexualidad de las nuevas generaciones como parte de su formación integral, de ahí el proyecto cubano educación formal para una conducta sexual responsable, que se emprende en los momentos en que se enfrenta el extraordinario reto de elevar la calidad de la educación. Es una tarea inherente al maestro y al promotor de salud escolar, como parte del proceso educativo que se desarrollan en los centros educacionales.
Principios en que se sustenta

Carácter socializador personalizado : teniendo en cuenta que las personas nacen biológicamente sexuadas, pero que a través de la vida es que devienen psicológica y socialmente sexuadas, corresponde entonces a la educación de la sexualidad el proceso formador y desarrollador de esta dimensión personológica.
Carácter humanista y participativo : tomar al individuo como centro del proceso, conocer y respetar sus necesidades y potencialidades, promover el diálogo, la implicación y el compromiso, la confianza y la participación activa, son fundamentos esenciales de un proceso donde niños/as, y adolescentes son los verdaderos sujetos de su propia educación, con plenas posibilidades para decidir responsablemente su camino.
Preparación activa: la complejidad del proceso exige el fomento de la educabilidad, preparando al individuo para los cambios y transformaciones posteriores, para hacer frente a los problemas de manera autónoma, a partir del manejo activo de conocimientos y estrategias de enfrentamiento a la vida.
Carácter alternativo: es el punto de referencia inicial en función del cual las influencias educativas se adecuan a las necesidades y potencialidades de los/as niños/as, adolescentes y los/as jóvenes, y al mismo tiempo, estos/as, de modo activo, construyen su individualidad y eligen su propio camino.
Vinculación con la vida: solo puede garantizarse cuando el proceso educativo integra a todos los factores sociales que se interrelacionan en la actividad vital humana, como la familia, la escuela y la comunidad.
Placer: la sexualidad es vida, goce y fuente permanente de dicha, que no se deriva sólo de la relación con la pareja, sino con los miembros de la familia y las restantes personas en la vida social.